Compañeros, la lucha no es ajena a la nuestra, el deber de ser un socialista secundario no es obediencia al gobierno y acatar sus resoluciones, la discucion debemos abrirla dentro de la JUVENTUD SOCIALISTA y sobre todo conocer los distintos puntos de vista que hoy se discuten en todo el chile secundario.
Acá va un documento de la region metropolita luego subiremos uno de las regiones para analizar las diversas asambleas coordinadores que hoy en día existen.
Otro dato no menor el compañero gossens principal gestor de este movimiento ya acabo su etapa como secundario a lo cual asume un control de dirección en este espacio el comapañero Marcos_ .
INTRODUCCIÓN
El presente documento es el resultado de un trabajo de varios meses, donde dirigentes estudiantiles de la Región Metropolitana han volcado sus demandas y propuestas.
Este trabajo tiene su origen en el mes de abril, específicamente al calor de las movilizaciones que llevaron a cabo en torno al petitorio de baja de la tarifa escolar, ampliación horaria del uso del pase escolar y congelamiento del porcentaje de notas para la PSU, a raíz de lo cual se inició un trabajo periódico con la Secretaría Ministerial de Educación, más específicamente con el Gabinete del Secretario Ministerial, Alejandro Traverso, y un equipo especial del Departamento de Educación.
Los temas enumerados se discutieron ampliamente en esa mesa de trabajo. El resultado de estas demandas se concretó en un acuerdo entre las partes. Sin embargo, las conversaciones que se gestaron en torno a la coyuntura, fueron demostrando la existencia de otros temas que legítimamente los estudiantes querían tratar, y que existían todas las posibilidades y voluntades para conformar mesas de trabajo que abordaran las inquietudes e intereses del estudiantado.
El diálogo permanente fue dando lugar a un ambiente de confianza y trabajo, lo que nos ha permitido arribar al presente documento que se hace entrega. Éste refleja los temas que los estudiantes, en diversos encuentros y jornadas provinciales y regionales, consideraron importante que fuesen reflexionados. Es así como al comenzar el segundo semestre se dio forma a las comisiones que trabajarían tales temáticas.
El espíritu con el que se llevó adelante el trabajo, consistió en que toda demanda o propuesta es legítima de ser planteada en la medida de que fuese hecha con seriedad, responsabilidad y dónde el diálogo fuera el instrumento utilizado. Todos estos elementos se conjugaron con creces, lo cual nos señala que mientras se abran instancias de diálogo, todas las ideas pueden ser planteadas, escuchadas y, mejor aún, confirmó que los estudiantes tienen posición y opinión.
Todo el esfuerzo realizado nos deja una enseñanza, en el sentido que el Mineduc debe tener siempre abiertas las puertas para con quienes son sujeto del quehacer educativo: los estudiantes. Los jóvenes tienen enormes ganas de participar, pero desconfían del mundo adulto, no creen en sus palabras, y un sistema que está sustentado sobre la sospecha y la desconfianza no augura buenos derroteros. Por ello, y a sabiendas de que lo planteado en el siguiente documento puede generar ciertas suspicacias, creemos que hay un valor fundamental en juego: generar espacios de participación para que los discursos puedan ser enunciados y atendidos, aunque puedan resultar incómodos.
La agenda temática que plantea el documento es un piso mínimo de conversación entre el Ministerio de Educación y representantes de los estudiantes. Ello no quiere decir que el MINEDUC concuerde con todas las demandas y propuestas. Es más, puede haber discrepancias profundas, pero ello no obstaculiza la apertura de espacios para trabajar los desacuerdos desde la tolerancia y el respeto, ensanchando con ello el valor básico de la democracia, que es la participación y el derecho a tener opiniones diversas. Es desde este lugar donde se abren posibilidades de trabajo hacia el futuro, donde algunos de los puntos tendrán respuesta positiva, mientras otros encontrarán resistencia. Lo importante es instalar el debate, afianzar posiciones y avanzar hacia una construcción social incluyente, donde las diferencias sean fuente de riqueza.
Hoy se entrega el fruto de este esfuerzo a las autoridades de Educación, esperando el compromiso de que estas propuestas serán analizadas con este espíritu.
COMISIÓN DE EDUCACIÓN PÚBLICA: ROL DEL ESTADO
1.- Educación Municipalizada
Financiamiento y administración de establecimientos municipales.
Identificación del problema:
En el año 2003 el 58% de la matrícula se concentraba en establecimientos municipales, de los cuales el 72,6 % se ubicaban en el 40% más pobre. Por lo tanto, es correcto afirmar que existe una relación directa entre Educación Municipal y pobreza. El problema radica en que muchos de los establecimientos municipales no tienen los recursos necesarios para implementar un servicio educacional de calidad, lo que se refleja en pobres resultados académicos en las mediciones nacionales (SIMCE – PSU), reproduciendo y agudizando un esquema social desfavorable para los más desposeídos.
Causas del problema:
Si bien es cierto que en los últimos años el gasto público en educación se ha incrementado significativamente, no existen mecanismos eficientes para asegurar que los recursos lleguen a los establecimientos educacionales. En muchos casos, los dineros que perciben las municipalidades por concepto de subvención educacional no llegan al destino preestablecido, pues pasan por muchas manos.
Muchas de las municipalidades no tienen la capacidad para gestionar eficientemente el servicio educacional, pues tienen serios problemas económicos y/o sus municipios son muy pequeños. Esto genera una inmensa desigualdad, pues las comunas con más recursos ofrecen una educación de mayor calidad, mientras que las comunas más pobres mantienen serias deficiencias.
2.- Sostenedores particulares:
Identificación del problema
El único requisito para levantar un colegio es tener la mayoría de edad, lo que significa que muchos sostenedores estén en el ámbito educacional sólo para obtener beneficios económicos.
Causas del problema:
La Ley Orgánica Constitucional de Educación, dictada durante el gobierno de Augusto Pinochet, introduce a la educación dentro de la lógica del libre mercado.
3.- Corporaciones
En este tipo de establecimientos podemos notar que las condiciones y los lugares físicos no son los mas adecuados para nuestro desarrollo tanto físico como intelectual, a pesar de que las corporaciones reciben una subvención por alumno matriculado y no por alumno que asiste a clase. Además, pueden acudir a otros fondos que entrega el Ministerio de Educación para el mejoramiento de la condiciones del establecimiento. De igual forma, tienen la garantía de cobrar un matrícula de la misma manera que un particular, bajo ciertos parámetros que ellos mismo pueden controlar.
Estos activos llegan a sus arcas, pero no se demuestra claramente un cambio o un mejoramiento de las condiciones en el establecimiento educacional.
PROPUESTA:
Es evidente que en un tema tan importante como la educación el estudiantado no tiene la facultad de tomar grandes decisiones por sí sólo. Igual de obvio es que tampoco debiese hacerlo una cúpula, sino que se requiere abrir espacios para una toma de decisiones que recoja la visión y posición de todos los actores involucrados. Por ello, proponemos la realización de una Asamblea Constituyente, con el objetivo específico de reestructurar la L.O.C.E. A continuación se describe la postura asumida por el estudiantado en torno al tema.
Dado que la administración de los establecimientos municipales no muestra los resultados esperados, y que los colegios particulares subvencionados pueden convertirse en objeto de lucro, proponemos que sea el Estado quien administre el servicio educativo, facilitando una entrega de recursos directa a los establecimientos y transparentando el uso del dinero entregado por concepto de educación. Por otro lado, el Consejo Escolar debe tener un rol activo en la utilización de los fondos, participando en la elaboración del presupuesto anual y convirtiéndose en un poderoso agente fiscalizador. A su vez, debe existir una fiscalización externa, la cual debe estar a cargo de los Departamentos Provinciales o los DAEM. También es necesario que el Estado sea quien resguarde directamente las necesidades de los sectores menos favorecidos.
Por otra parte, es importante señalar que el proceso de descentralización de la educación ha tenido un acierto fundamental que es importante rescatar: considerar el contexto específico en el cual se inserta un liceo. Por lo tanto, se propone que los municipios deleguen sus funciones administrativas para concentrarse específicamente en otorgar una asesoría técnica en conjunto con el Ministerio de Educación, conjugando la realidad local con las políticas educativas nacionales.
Está claro que el actual marco legal vigente dificulta seriamente cualquier esfuerzo en este sentido, pero es esencial caminar hacia un diálogo que involucre a todos los actores del sistema educacional en este tema fundamental. Para enriquecer el diálogo, requerimos tener conocimiento acabado sobre la postura del gobierno frente a la L.O.C.E., clarificando qué se desea mantener y qué cambios se quieren introducir pero encuentran resistencia en el Poder Legislativo.
En el transcurso de los debates de la comisión llegamos a la convicción de que el Sistema Binominal impide una real participación de la sociedad y genera una imposibilidad práctica para que el parlamento pueda modificar una Ley de quórum calificado. Por ello y en el espíritu de la Asamblea Constituyente que proponemos, consideramos explicitar el rechazo al binominalismo por carecer de un sentido democrático y constreñir la participación. COMISIÓN JORNADA ESCOLAR COMPLETA
La implementación de la Jornada Escolar Completa es un avance para lograr una educación de calidad, pero lamentablemente su sentido se ha desfigurado, llegando, en algunos establecimientos, hasta el límite de lo absurdo.
En primer lugar, existe una evidente sobrecarga horaria de los ramos considerados como los más importantes (lenguaje, matemática, historia, etc.), lo que se traduce en un agotamiento general por parte del alumnado, dificultando seriamente el logro de un aprendizaje de calidad, pues resulta imposible mantener la concentración y motivación en esas condiciones. Por otra parte, el estrés al cual están siendo sometidos los profesores es otro factor que imposibilita un proceso de enseñanza óptimo. Es así como se instala con fuerza y razón la idea de que en algunos establecimientos la JEC es “más de lo mismo”, lo que sin duda atenta contra el sano desarrollo de los estudiantes.
Otra problemática que resalta con fuerza es la falta de implementación necesaria para aplicar la JEC. En muchos casos existen problemas de infraestructura para atender a los estudiantes o no se cuenta con los recursos e insumos necesarios, lo que repercute directamente en la calidad del servicio educacional. También es importante destacar que en algunas ocasiones las raciones alimenticias son insuficientes, lo que no permite al estudiante estar en condiciones óptimas para enfrentar el día.
Por todo lo anterior, se hace indispensable considerar algunas medidas:
1.- La JEC, tal como opera hoy, tiende más bien a la funcionalidad, por eso es muy importante que esta modalidad sea potenciada por los propios alumnos, a través de la instalación de otros temas, talleres o actividades que sean fuente de desarrollo para los intereses y expectativas de los estudiantes.
2.- Asegurar que exista un criterio distintivo claro entre la jornada de la mañana y la de la tarde. En la mañana se deberían impartir los ramos tradicionales, dejando para la tarde el desarrollo de talleres que recojan los intereses propios del estudiantado. Dichos talleres debiesen tener una evaluación cuantitativa, superando la visión de que son actividades “extraprogramáticas”, otorgándoles una jerarquía distinta y dándoles la seriedad que merecen. Es importante recalcar el rol protagónico que debiesen tener los alumnos en la implementación de estos talleres, identificando los intereses propios del alumnado y permitiendo que en algunas ocasiones los mismos estudiantes y ex alumnos, asesorados por especialistas, sean quienes los impartan, afianzando un proceso de enseñanza–aprendizaje más participativo y cercano. Por otra parte, si los intereses del estudiantado responden al área científico humanista, se debe apoyar iniciativas tendientes a profundizar en esta materia, replicando experiencias exitosas como la Academia, donde especialistas externos apoyan y orientan el aprendizaje de ámbitos específicos del saber. Finalmente, se debe resguardar que la carga horaria sea equilibrada, pues no es posible que sigan existiendo liceos donde se realizan, por ejemplo, cuatro horas de matemática en el mismo día.
3.- Mejorar los mecanismos de entrega de raciones alimenticias, resguardando la existencia de espacios apropiados destinados para ello.
4.- Apoyar la implementación de la JEC en establecimientos que no cuentan con los recursos necesarios para otorgar un servicio de calidad.
5.- Retrasar el horario de entrada a los establecimientos que estén en JEC, sin que esto signifique retrasar el horario de salida ni la fecha de término del período escolar.
6.- Asegurar que los establecimientos den los tiempos necesarios para la realización de tareas dentro del horario escolar, terminando definitivamente con las tareas para la casa.
7.- Por último, la extensión de la jornada escolar permite dar facilidades a los alumnos que desarrollan sus vetas artísticas o deportivas, por lo que es necesario generar las condiciones para que puedan rendir tanto en el ámbito escolar como en su disciplina. COMISION DE ARTES Y DEPORTE
El problema principal del actual sistema educacional con respecto al arte y el deporte radica en la subvaloración que se le otorga a estas materias. Claramente los esfuerzos están centrados en producir estudiantes útiles y eficientes para los requerimientos del sistema. Esto se verifica y potencia con las mediciones existentes, puesto que los establecimientos son evaluados de acuerdo a los resultados que obtengan, lo que se traduce en un excesivo énfasis en la adquisición de conocimientos formales, en desmedro de actividades que escapan a la cuantificación de resultados. Bastará revisar los tiempos destinados a cada una de las materias para validar esta hipótesis. De esta forma, el arte y el deporte se conciben como un medio para desarrollar ciertas aptitudes, pero no como un fin en sí mismos.
Pero no toda la comunidad concuerda con esta lógica, existe un gran número de familias que apuesta por otras alternativas. Tal es el caso del Liceo Experimental Artístico, que atiende a una población escolar que busca el desarrollo artístico como prioridad número uno. Pero entrar a este establecimiento es bastante difícil, debido a que las vacantes son muy inferiores a los postulantes. Es evidente que la demanda existe, lo curioso es que no existe una política clara para abordarla. De hecho, los establecimientos de esta índole se clasifican como de “especial singularidad”, lo que reafirma la idea de que no sólo no existen estrategias de incentivo para este tipo de iniciativas, sino que están siendo dejadas de lado, como una especie en extinción consumida por la lógica eficientista.
Lo mismo ocurre con los estudiantes que deciden centrarse en la actividad deportiva, pues el sistema educacional no cuenta con una política de apoyo eficaz para su desarrollo. Es más, los estudiantes deportistas destacados se encuentran con serias dificultades económicas para enfrentar los requerimientos de su disciplina.
Finalmente, cabe destacar que hoy día tanto el arte como el deporte son un privilegio de algunos pocos, pues quienes deseen dedicarse seriamente a este tipo de actividades necesitan recursos que sólo las familias con un buen nivel económico pueden costear.PROPUESTA:
1.- Apoyar e incentivar la formación de establecimientos que atiendan estudiantes con aspiraciones artísticas y deportivas, levantando políticas claras respecto a esta materia, eliminando así la figura de “especial singularidad”.
2.- Valorar el arte y el deporte como se lo merecen, instalando dentro de los establecimientos estrategias que apunten a un desarrollo serio de los estudiantes que tengan estos intereses. La Jornada Escolar Completa, aplicada desde su sentido original, posibilitaría el cumplimiento de este objetivo. Los talleres ACLES son valorados como una buena experiencia, pero fueron dejados de lado.
3.- Asegurar la entrega de recursos y la implementación necesaria para garantizar un aprendizaje de calidad en cuanto a estos temas.
4.- Levantar talleres comunales gratuitos para la promoción artística y deportiva, asegurando que cada alumno tenga las posibilidades de desarrollarse seriamente en este sentido.
5.- El Estado debería hacerse cargo de aquellos alumnos que se destacan como deportistas y artistas, a través de un fondo que administre el Ministerio de Educación.
6.- Incentivar y apoyar la creación y funcionamiento de colectivos artísticos y clubes deportivos estudiantiles, que tengan como objetivo principal organizar y producir eventos y campeonatos multidisciplinarios, generando espacios culturales y de sana convivencia.
7.- Establecer días del año destinados exclusivamente al arte y el deporte.
8.- Asegurar las facilidades académicas correspondientes a los deportistas y artistas que destinan gran parte de su tiempo al desarrollo de su disciplina, ya sean emergentes o consagrados.
9.- Informar permanentemente a los estudiantes de las acciones del Ministerio de Cultura y Chile Deporte que tengan relación con el ámbito escolar.
10.- Generar políticas para asegurar que los liceos que no cuentan con los espacios suficientes para la actividad física tengan el apoyo comunal necesario.COMISION DE CENTROS DE ALUMNOS
Uno de los principios fundamentales de la Reforma es generar espacios de participación para los estudiantes, poniéndolos en el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje. Sin embargo, el camino para que esto realmente ocurra presenta una serie de dificultades: directores autoritarios, serias falencias en la entrega de información a los dirigentes, consejos escolares de papel, centros de alumnos designados, falta de apoyo a las iniciativas de los C.C.A.A., incumplimiento de la normativa, falta de diálogo, etc. Todos estos obstáculos deben ser superados en el menor tiempo posible, pues urge que el estudiantado ocupe los espacios existentes y abra otros nuevos. Para ello, el rol del dirigente estudiantil se torna imprescindible, pues debe convertirse en la fuerza que venza la resistencia.
A continuación, se profundizarán cada una de las problemáticas enunciadas, para finalmente dar a conocer sus respectivas propuestas.
1.- Falta de información: La mayoría de los dirigentes estudiantiles desconoce la normativa que delimita los deberes y derechos del estudiante. Si bien es cierto que la responsabilidad del dirigente es empoderarse de este tema, muchas veces el acceso a la información resulta engorroso, o simplemente se desconoce la existencia de decretos, reglamentos, invitaciones, programas, etc. Por todo lo anteriormente descrito, la creación de una página web destinada exclusivamente a temas atingentes al mundo estudiantil resulta esencial, pues es la única forma de asegurar un flujo directo de una información completa, sin la intervención de terceros.
2.- Consejos Escolares: Los problemas de falta de diálogo, directores autoritarios y escasez de participación pueden ser resueltos a través de esta iniciativa impulsada recientemente. La convivencia democrática al interior del establecimiento es esencial para tomar decisiones que afecten positivamente a todos los actores de una comunidad escolar. La gran mayoría de los centros educacionales han constituido sus Consejos Escolares, pero ¿cuántos de ellos funcionan realmente? Se deben generar mecanismos que aseguren su realización, pues al parecer muchos directores o no le toman el peso o simplemente hacen la vista gorda. Pero también es necesario hacer algunas modificaciones a su estructura general:
a.- Sesionar una vez al mes: El Consejo Escolar es una instancia muy provechosa para abordar la gran mayoría de las temáticas propias del establecimiento. En el transcurso de un año, la cantidad de temas que pudiesen llegar a muy buen término si son trabajados desde el diálogo y el consenso es enorme. Por ello, sesionar sólo cuatro veces al año resulta insuficiente.
b.- Carácter resolutivo: La toma vertical de decisiones atenta contra una convivencia democrática real dentro de los liceos. El Consejo Escolar presenta todas las condiciones para aunar criterios, definir en conjunto estrategias de acción, consensuar principios y objetivos, etc. pero con la estructura actual del Consejo Escolar esto tiene una fragilidad enorme, pues su implementación efectiva queda al libre arbitrio de las cúpulas directivas.
3.- Fiscalización: El problema de incumplimiento a la normativa que se vivencia dentro de los establecimientos necesita ser abordado desde su interior. Es la comunidad misma quien debe resguardar y velar por sus derechos. En esto el papel del C.C.A.A. y del Consejo Escolar es fundamental. Si mejoramos el manejo de información a través del mecanismo propuesto en el punto número uno, sólo nos queda un paso: generar canales para que las demandas de la comunidad escolar sean atendidas con prontitud. Una estrategia que puede ayudar en este sentido, es que la Supervisión del Ministerio no sólo se relacione con los directivos, sino que recoja las visiones emanadas desde el Consejo Escolar y el C.C.A.A.
4.- Diálogo con el Ministerio: Los Consejos Escolares responden a la necesidad de instalar el diálogo al interior del establecimiento. Sin embargo, todas las políticas, programas y delineamientos educativos generales que nacen en el Ministerio no se instalan desde una lógica participativa. Es de vital importancia que los dirigentes estudiantiles y la comunidad educativa en general jueguen un papel activo en la revisión y construcción de nuestro sistema educacional. La convivencia democrática debe darse en todas las esferas, ya que los liceos no son los únicos responsables de generar espacios de inclusión. De este modo, surge la necesidad de garantizar espacios de diálogo entre estudiantes–Ministerio a nivel provincial, regional y nacional, lo que implica un trabajo de organización de los mismos dirigentes estudiantiles para generar representatividad.
5.- Modificaciones al decreto 524:Título I
Cambio de nombre de “Centro de Alumnos” por “Centro de Estudiantes”, dada la etimología de la palabra alumno (sin luz).
Artículo 1º: Inclusión de los 7ºs y 8ºs básicos.
Artículo 2º: Incluir la función de velar por el correcto funcionamiento de los Consejos Escolares.
Eliminar la letra g) y sustituirla por “Establecer relaciones con las organizaciones estudiantiles que se estimen pertinentes”.Título II
Se debe prohibir cualquier condicionante (notas, conducta, sexo, etc) para poder integrar la directiva del C.C.A.A.
Artículo 6º: Se propone que las elecciones se realicen 45 días antes del cierre del año escolar o 45 días después de iniciado el año lectivo.
Se solicita la inclusión de un artículo que otorgue a la directiva un tiempo determinado (dos horas pedagógicas semanales) y un espacio físico adecuado.
Asimismo, se pide un espacio físico determinado para la realización de los consejos de delegados de curso, y un tiempo previamente establecido para su realización, con una frecuencia mínima de una vez al mes.
Artículo 9º: Se propone que la junta electoral pueda estar compuesta por integrantes del Consejo de Delegados de Curso.Título III
Artículo 10º: Se propone que el asesor del C.C.A.A. sea elegido directamente por la directiva del Centro de Alumnos, teniendo ésta la facultad de elegir a cualquier integrante de la comunidad si se estima conveniente. También se pide estipular la posibilidad de sesionar sin el asesor, tanto para la directiva como para el CODECU, si la directiva así lo decide.
Artículo 12º: Se solicita que la comisión encargada de estudiar y aprobar en definitiva el proyecto de Reglamento Interno esté constituida en su mayoría por estudiantes.Título IV
Se pide un fuero para la directiva, en caso de que las acciones objetadas por el establecimiento estén avaladas por el Consejo de Delegados de Curso. A su vez, se requieren facilidades académicas para los estudiantes que cumplan funciones directivas.
En caso de que el asesor del C.C.A.A. sea un profesor, se solicita que las horas empleadas en esta función sean remuneradas.
Se requiere que exista un acta de constitución del Centro de Alumnos que signifique obtener automáticamente personalidad jurídica, teniendo la dirección del establecimiento la responsabilidad de realizar los trámites pertinentes. O, en su defecto, facilitar y apoyar a los estudiantes en la obtención de ésta.
Finalmente, cabe destacar que la tarea principal con respecto al rol del C.C.A.A es de responsabilidad de los dirigentes estudiantiles, pues es la organización y compromiso de éstos lo que posibilitará una verdadera participación en el ámbito educacional. Por lo tanto, no requerimos del tutelaje de nadie, porque creemos en nuestras capacidades y porque nadie mejor que nosotros puede saber lo que requerimos.
COMISION COMUNIDAD Y ENTORNO
Está claro que la sana convivencia es un pilar fundamental dentro de la educación. Sin embargo, esta problemática reviste una enorme complejidad, por lo que es necesario aumentar los esfuerzos en este sentido. La delincuencia, la droga, las peleas, etc. son temas que necesariamente deben ser abordados por todos los actores que involucran a una comunidad educativa. Pero lamentablemente el alumnado ha estado bastante alejado del debate y no ha tenido el rol que debiese tener para mejorar la situación.
Cuando ocurren situaciones conflictivas, son los directivos los que resuelven, y generalmente lo hacen desde la lógica de la sanción. Si el problema persiste, se procede a reubicar al alumno. Esto termina provocando un fenómeno muy nocivo para las relaciones humanas, pues significa que existan establecimientos donde llegan todos los estudiantes con problemas conductuales, lo que lógicamente impide una buena convivencia y un aprendizaje de calidad. Por otra parte, los castigos no logran resolver el problema de fondo, pues se necesita un trabajo mucho más profundo.
Por otro lado, el problema de la discriminación está profundamente arraigado en nuestra cultura, y el sistema educacional chileno no escapa a esta premisa. Todos Los actores de la comunidad educativa se discriminan entre sí, a través de múltiples formas: sexo, condición sexual, situación-socioeconómica, aspecto físico, postura política, etc. Se instala la idea de fomentar la tolerancia, pero su materialización está abismantemente lejana. Es más, los establecimientos educacionales con grandes poblaciones escolares, tienden a segregar a los alumnos, a través de la creación de cursos que concentran a aquellos jóvenes más conflictivos, lo que indudablemente contribuye a la discriminación y el estigma.
Otra falencia que presenta nuestro sistema educacional en el ámbito de las relaciones humanas es la transmisión de valores, la cual está enfocada principalmente en los Objetivos Transversales y el ramo de Religión. Pero estos dos mecanismos se muestran insuficientes, ya que los Objetivos Transversales son de difícil aplicación real, y el ramo de Religión se torna tedioso en muchas ocasiones o simplemente se elude.
Por todo lo anterior, se deberían realizar las siguientes acciones para avanzar en este tema:
1.- Eliminar mecanismos discriminatorios de selección de estudiantes; los criterios para incluir alumnos en los establecimientos debiesen tener un fundamento vocacional.
2.- Impulsar charlas orientadoras para que los estudiantes, según sean sus intereses y capacidades, decidan de mejor forma entre establecimientos científico humanistas, técnico profesionales o artísticos, lo cual disminuye el sentimiento de insatisfacción o frustración que incide en los comportamientos “disfuncionales”.
3.- Asegurar un trabajo serio de especialistas que den a los establecimientos las orientaciones pertinentes para hacerse cargo hasta el final de sus estudiantes, evitando al máximo la expulsión y terminando definitivamente con centros educacionales donde se concentre una gran cantidad de alumnos “problemáticos”. Asimismo, dichos especialistas deben velar por un trabajo preventivo, personalizado, capaz de detectar problemas de forma proactiva, trabajando desde los procesos socio–afectivos del estudiantado.
4.- Establecer canales de información, apoyar y fomentar la apropiación de la temática por parte de los dirigentes estudiantiles. Programas como “Comuna Segura” son casi desconocidos por el alumnado.
5.- Instalar un concepto de comunidad incluyente, que tienda a atenuar todas las formas de discriminación. Para ello, es necesario generar espacios de diálogo entre los actores de la comunidad educativa, orientados por especialistas y construidos desde la lógica de la tolerancia y el respeto, lo que genera condiciones positivas para que la propia comunidad levante estrategias para enfrentar los problemas.
6.- Generar nuevas estrategias para la transmisión de valores, que sean más pertinentes a la realidad del estudiante. Es necesario poner énfasis en que, sin negar el concepto del hombre como un ser inminentemente cultural, la construcción valórica es un proceso interno. Por lo tanto, la reflexión en torno a este tema debe primar por sobre la transmisión vertical de recetas preestablecidas (generar espacios culturales, crear talleres de sociología y filosofía, abrir conversaciones, etc.)
7.- Permitir a los establecimientos cambiar el ramo de Religión, dejando ese espacio para ramos como Desarrollo Personal, Ética o Teología.
8.- Establecer mecanismos de apoyo para crear lazos entre los C.C.A.A. y con la comunidad en general, permitiendo aunar fuerzas en la construcción de la enseñanza del mañana y contribuyendo en conjunto a un entorno más grato y sociable.
9.- Finalmente, cabe señalar que evidentemente este tema no es exclusivo de los secundarios. Por el contrario, es en las primeras etapas de la vida escolar donde se deben poner los mayores esfuerzos. En este sentido, la prevención temprana es imprescindible para romper con la dinámica reactiva y sin capacidad de anticipación que impera en muchos de nuestros establecimientos.
COMISIÓN DE SEXUALIDAD
Se destaca el papel que le cabe al Ministerio de Educación, dado que el tema de la sexualidad esta en relación con el sujeto, las emociones, la formación integral del ser humano. Aquí se hace una distinción respecto al Ministerio de Salud, en tanto que su rol particular debe privilegiar la salud pública, por lo que su ámbito de responsabilidad se hace desde la dimensión biológica, lo que puede parecer reduccionista. Por ende, desde la Educación puede asumirse con mayor pertinencia el tema de la sexualidad, que conlleva una complejidad enorme y donde se da un debate con aristas de diverso orden.
En general la discusión caminó por tres puntos, que indudablemente se relacionan. Uno está relacionado con el tipo de enseñanza que se hace en los establecimientos educacionales; el otro se vincula al papel que deberían jugar los propios jóvenes en el tema; y por último, lo relativo a los valores.
Se comparte mayoritariamente que los adolescentes quieren tener una sexualidad acorde a los tiempos, donde el tema de las relaciones sexuales no sea tabú. No se cuestiona si algunos jóvenes desean tener sexo, pero sí se apela a un sexo seguro, donde el embarazo adolescente o las Enfermedades de Transmisión Sexual sean temas a abordar para prevenir y no para impedir las relaciones. Por eso se pide que haya mayor y mejor información sobre los temas que involucran la sexualidad, pero se hace hincapié en que no se quiere más de lo mismo, es decir, que se reduzca a conversaciones ocasionales y parcializadas, sobre todo cuando en las escuelas ocurren constantemente hechos relacionados con el tema. También se pide que no se coloque el acento casi exclusivo en lo biológico, porque “enseñan cómo reproducirte, pero no qué implicancias tiene el sexo a nivel personal, emocional y afectivo”. Existe la percepción de que no se imparte educación sexual, por lo esporádico y poco sistemático del trabajo en sexualidad dentro de los liceos.
Por otro lado, los jóvenes quieren tener más espacio para debatir, conversar y aprender sobre sexualidad, sienten que sus problemas no son tomados en cuenta. A su vez señalan que deberían ellos mismos ganarse un lugar. Por eso, se postula que los C.C.A.A. deben tener mayor protagonismo, contribuyendo con ello a un mayor grado de responsabilidad individual, a vencer la indolencia juvenil y a crear conciencia sobre la discriminación que pesa sobre las madres adolescentes.
La campaña del condón ha sido bien valorada, porque por un lado permite mayor grado de protección ante un hecho evidente: los jóvenes adolescentes tienen relaciones sexuales y tienen que protegerse. Pero la campaña respecto al condón abre una posibilidad de debatir sobre la sexualidad, ampliando el arco conceptual e incorporando la dimensión valórica. En esa línea se plantea lo importante de trabajar desde la niñez, ya que los jóvenes se “creen el hoyo del queque y no pescan a los adultos”, y por lo tanto los discursos llegan con dificultad o atrasados. En la medida que se genera debate, y por ende participación, se profundiza en una campaña de carácter educativo, que contenga todas las dimensiones de la sexualidad, en oposición a una con un perfil publicitario y simplista. Finalmente, se pide que existan políticas más claras respecto a la esfera afectiva de la sexualidad. Se enfatiza que dentro de la complejidad del tema, remitirse únicamente al ámbito de la salud resulta completamente insuficiente.
PROPUESTA:
1.- Que en los ramos de Orientación se aborde la problemática social que incide en la conformación del machismo y el feminismo, lo que genera conductas que pueden ser catalogadas de discriminatorias.
2.- Crear instancias y espacios para dialogar y alcanzar acuerdos respecto a cómo abordar y enfrentar como estudiantes problemas vinculados a la sexualidad, al abuso y a la violencia.
3.- Respecto al embarazo adolescente, el Mineduc debería crear un programa de ayuda y apoyo para una buena Educación Sexual, que incluya entrega de información e involucre difusión de métodos anticonceptivos, como también la posibilidad de repartir condones en los establecimientos educacionales.
4.- Se debe generar mecanismos para que las alumnas embarazadas puedan recibir ayuda sicológica en el caso de necesitarla, y que los colegios den todas las facilidades a la alumna, para que no se discrimine y así evitar el aborto.
5.- En el caso del VIH y otras ETS, se requiere capacitación de los profesores y alumnos. Además, estas enfermedades deben expresarse en los Contenidos Mínimos Obligatorios.
6.- Que el tema de la discriminación sea abordado a través de jornadas, con la finalidad de que exista más información. Con ello se busca reconocimiento y respeto a las diversas opciones sexuales, evitando situaciones de discriminación.
7.- Se pide que los establecimientos educacionales den las facilidades a las alumnas madres, incluyendo salas cunas al interior del liceo o asegurando el servicio desde la comuna.
8.- Incluir en la malla curricular el tratamiento de la sexualidad desde la perspectiva afectiva y preventiva, poniendo especial énfasis en el diálogo.COMISION DE ENSEÑANZA MEDIA TÉCNICO PROFESIONAL
Es un hecho que en Chile existe un gran número de jóvenes que por razones económicas no pueden cursar estudios superiores. Gran parte de ellos apuesta por la formación técnico profesional con la esperanza de adquirir las competencias necesarias para insertarse exitosamente en el mundo laboral. Sin embargo, en algunas ocasiones esto no ocurre como desearíamos. Muchos de los estudiantes que egresan de la E.M.T.P. reciben un salario bajo, o no trabajan en el ámbito de su especialidad, o simplemente quedan cesantes. Parte de esta problemática radica en que en ocasiones la calidad de la enseñanza impartida no es la esperada. El proceso de Acreditación de Especialidades es una herramienta útil para resguardar la calidad del servicio educacional, pero insuficiente. Es preciso apoyar directamente a los establecimientos que no cuentan con las condiciones mínimas, que por lo general son de dependencia municipal. Por otro lado, se debe alargar la Formación Diferenciada a tres años (2º, 3º y 4º medio, considerando para 1º medio talleres que permitan conocer las especialidades), ya que en dos años de estudios resulta difícil adquirir los conocimientos y habilidades necesarias para enfrentar adecuadamente las altas exigencias del sector productivo.
Otro aspecto importante a considerar es la articulación entre la Formación Diferenciada y la Formación General, pues si bien la mayoría de los profesores intuyen la necesidad de darles sentido y coherencia en el marco de la Formación Técnico Profesional, no cuentan con el apoyo necesario para hacerlo de manera óptima.
Otra estrategia que permitiría aumentar los índices de inserción laboral es la entrega de información respecto a la empleabilidad que presenta cada una de las especialidades, pues algunas de ellas encuentran un mercado laboral saturado, mientras otras presentan mejores oportunidades. Una buena elección determina el futuro de cada estudiante, por lo que es necesario generar los insumos necesarios que permitan una toma de decisión adecuada.
Hemos visto que una educación de calidad es imprescindible para llegar con mejores armas al mundo del trabajo. En este sentido, la Formación Dual está en la dirección correcta, pues articula un aprendizaje teórico en la escuela con su aplicación práctica en la empresa. Lamentablemente, en muchas ocasiones su sentido original se desperfila, ya que no existe relación entre lo que se aprende en la escuela y lo que se hace en la empresa. Por lo tanto, es necesario generar mecanismos que aseguren una coherencia entre estos dos tipos de aprendizaje (teórico – práctico). Lo mismo ocurre con la Práctica Profesional, la cual muchas veces se convierte en una instancia para que el empresario abarate costos, pero no en un espacio de aprendizaje real para poner en práctica lo aprendido.
También es necesario asegurar a los estudiantes que estén realizando esta etapa final de sus estudios la locomoción y la colación.
Pero no sólo preocupa la situación de los estudiantes egresados de la E.M.T.P. que deciden trabajar inmediatamente. También debemos poner atención en aquellos que deciden proseguir estudios superiores. Un grupo de ellos ha estudiado una especialidad para poder trabajar y así costear la Universidad. Pero su situación es bastante compleja, pues presentan serias desventajas con respecto a sus compañeros que estudiaron en establecimientos Humanista-Científicos, ya que no están bien preparados para rendir de la mejor forma la prueba P.S.U. Por esto, debiese existir un apoyo directo a los jóvenes técnico-profesionales que aspiran a ingresar a la Universidad, ya sea facilitando su acceso a preuniversitarios o bonificando su ponderación final. Por otro lado, se encuentran aquellos estudiantes que deciden proseguir sus estudios superiores profundizando los conocimientos adquiridos en la Educación Media. Para ellos, el gran problema es la calidad de los Centros de Formación Técnica. Es frecuente que el alumno egresado de la E.M.T.P. ingrese a un C.F.T. y se decepcione de las metodologías empleadas y de los contenidos impartidos, pues muchas veces ya han sido vistos durante la Enseñanza Media. Por lo anteriormente descrito, se deberían instalar mecanismos que posibiliten una progresión y coherencia entre el nivel medio y el superior. Para alcanzar este objetivo, es pertinente que los estudios medios sean convalidados con los estudios superiores, o que las mallas curriculares de los C.F.T. se elaboren considerando los aprendizajes obtenidos en los establecimientos Técnico-Profesionales. Otra iniciativa que ayudaría a solucionar esta problemática sería realizar una prueba de término del ciclo secundario, focalizada específicamente en el ámbito técnico profesional, validando así los aprendizajes de este periodo y atenuando el problema que significa la P.S.U.
Otro aspecto importante a considerar es la formación pedagógica de los docentes que imparten las especialidades. Muchos de ellos no cuentan con las herramientas necesarias para realizar clases de calidad, pues no han cursado estudios relativos a la Pedagogía. No basta manejar los contenidos, sino que hay que saber cómo transmitirlos. Por esto, es necesario generar capacitaciones para que los profesores cuenten con las metodologías apropiadas.
Por último, es importante reflexionar acerca de la percepción social que se tiene sobre el ámbito técnico en general. A nivel discursivo, se asume plenamente la importancia de contar con técnicos calificados, pero en la realidad cotidiana se les subvalora y menosprecia. Para que realmente esta concepción cambie, se debe hacer un esfuerzo enorme para preparar técnicos eficientes, capaces, que por la calidad de su trabajo sean bien remunerados. En este sentido, aumentar los esfuerzos en educación se torna indispensable.
COMISIÓN DE TRANSPORTE
El articulo 3 del Decreto Supremo Nº20 de los Ministerios de Educación, Transporte y Economía, establece que el uso del pase escolar de los estudiantes de enseñanza media es únicamente para la movilización del hogar al establecimiento educacional y viceversa.
En el actual sistema de transporte esta medida no se hace efectiva, pero ¿qué pasara cuando llegue el Transantiago? La verdad no lo sabemos. Lo que tenemos que tener muy presente es que si este plan permitiera el uso de sólo dos boletos diarios con beneficio de rebaja tarifaria para los estudiantes de educación media, este estaría plenamente avalado por la ley.
De hacerse esto efectivo, nuestro sistema educacional estaría cayendo en una grave contradicción, que perjudicaría a miles y miles de escolares.
Los museos, las exposiciones, el teatro, entre otras actividades, serían cada día más exclusivas, ahora no sólo para quienes tienen dinero para la entrada, sino que también para la micro. Total contradicción con lo que plantea la Reforma Educacional, de abrir justamente estos espacios a la comunidad estudiantil, con el fin de enriquecer nuestra educación y llevarla más allá de las salas de clases y los establecimientos.
Los que también se verían tremendamente afectados serían aquellos que asisten a preuniversitarios, ente reconocido por la LOCE y elemento fundamental para quien quiera ingresar a una buena universidad y pertenezca a un liceo público, tomando en cuenta que la calidad de la educación municipal está muy por debajo de la privada.
En base a lo anterior, es imprescindible que esta normativa se modifique o derogue, para que, una vez en marcha el plan Transantiago, no exista ninguna cabida legal para tamaña injusticia.
Pérdida del pase escolar
En la actualidad, son miles los jóvenes que sufren robo, hurto o extravío del pase escolar. Una vez ocurrido este hecho y presentando los documentos necesarios para solicitarlo nuevamente, se concurre al Mineduc y se pide su reposición. La tramitación para recuperar este documento tiene una duración de 28 días hábiles, período en el cual se entrega un papel que sirve de manera provisoria para hacer uso del beneficio. Sin embargo, no contiene el chip, el cual es pieza fundamental dentro del diseño final del Transantiago. ¿Qué pasará con la tarifa escolar durante ese período? La verdad, no hay respuesta.
Para este tipo de eventos deseamos proponer el uso de un pase escolar provisorio, que cuente con un chip y que sea devuelto al momento de la entrega del pase definitivo, para que pueda ser utilizado nuevamente.Pase para alumnos en práctica
La mayoría de los alumnos que estudian en un colegio Técnico Profesional realizan su práctica profesional durante el mes de diciembre y las vacaciones, ya que éste es el momento más propicio para ocupar las vacantes que los trabajadores dejan por sus vacaciones legales.
La mayoría de las prácticas no dan a los estudiantes los beneficios necesarios, teniendo que ser costeada por los mismos alumnos o apoderados. El problema se agudiza por las dificultades que enfrentan estos alumnos para movilizarse, pues los transportistas no dejan que paguen tarifa escolar. Por ello, es necesario generar un mecanismo que asegure a los alumnos practicantes que gozarán de la rebaja tarifaria durante este período.Estudiantes de la Provincial Talagante
Otro situación que requiere ser atendida con urgencia es la que viven los alumnos de la Provincial Talagante, donde el uso del pase escolar no es respetado, cobrándoles tarifas que no corresponden al valor fijado por ley. Los estudiantes de esta zona a veces estudian fuera de su comuna, lo que requiere traslado interprovincial, que les significa valores por sobre lo habitual. Ello incide en que el traslado se convierte en un real problema, que tiene incidencia en la economía del hogar. Es necesario que el beneficio del pase escolar sea para todo estudiante de la Región Metropolitana, pues las políticas en transporte deben ser para todos iguales, evitando así discriminación de cualquier tipo.
Finalmente, se constata que desde comienzos del año 2005 se ha instalado la demanda de gratuidad para el transporte de los estudiantes de Educación Media, aduciendo a que los doce años de escolaridad son obligatorios por ley, por lo que el estado debe velar por el acceso a los establecimientos educacionales, lo que implica necesariamente el traslado de los estudiantes. Recordemos que en el momento en que la Educación Básica fue obligatoria, los estudiantes básicos obtuvieron el beneficio del transporte gratuito. No existe ninguna razón para que ello no ocurra en el ámbito secundario.
Acuerdo de trabajo para año 2006Con la entrega del presente documento se culmina una etapa exitosamente, puesto que estudiantes de todas las provinciales, dependencias y tipos de enseñanza han generado consensos importantes en torno a las temas abordados. Dicho éxito se comprueba por la capacidad de diálogo, de alcanzar acuerdos, y de aceptar las diferencias. Pero éste es sólo el inicio de un proceso mayor que involucra la posibilidad de caminar juntos, de aprendizajes y de construir hechos que dejen huella. Pero el objetivo final se cumplirá cuando las demandas enunciadas sean atendidas y encuentren respuestas.
Es por eso que invitamos al Señor Ministro, Sergio Bitar Ch., a asumir en conjunto con la Secretaría Ministerial de Educación, un trabajo sistemático y sostenido durante el año 2006, que tenga como piso la propuesta que hoy le hacemos entrega. Ello no es impedimento para que iniciativas que emanen del Mineduc sean acogidas por el estudiantado, sino todo lo contrario, porque en conjunto podemos enriquecer tanto la labor del Ministerio como la constitución de un Movimiento Estudiantil que contribuya al ensanchamiento democrático de nuestro país.
Además, proponemos que durante los meses de verano pueda funcionar un equipo integrado por dirigentes estudiantiles y funcionarios del Ministerio de Educación para afinar una agenda conjunta, que recoja nuestra propuesta y los puntos de vista ministeriales, para que pueda desarrollarse durante el año 2006.
Finalmente, solicitamos abrir el año escolar 2006 con una actividad artístico cultural, en algún lugar público, donde además de inaugurar el año escolar, se de a conocer el fruto del trabajo en conjunto. Estudiantes de la Provincial Talagante Con la entrega del presente documento se culmina una etapa exitosamente, puesto que estudiantes de todas las provinciales, dependencias y tipos de enseñanza han generado consensos importantes en torno a las temas abordados. Dicho éxito se comprueba por la capacidad de diálogo, de alcanzar acuerdos, y de aceptar las diferencias. Pero éste es sólo el inicio de un proceso mayor que involucra la posibilidad de caminar juntos, de aprendizajes y de construir hechos que dejen huella. Pero el objetivo final se cumplirá cuando las demandas enunciadas sean atendidas y encuentren respuestas. Estudiantes de la Provincial Talagante Con la entrega dpresente documento se culmina una etapa exitosamente, puesto que estudiantes de todas las provinciales, dependencias y tipos de enseñanza han generado consensos importantes en torno a las temas abordados. Dicho éxito se comprueba por la capacidad de diálogo, de alcanzar acuerdos, y de aceptar las diferencias. Pero éste es sólo el inicio de un proceso mayor que involucra la posibilidad de caminar juntos, de aprendizajes y de construir hechos que dejen huella. Pero el objetivo final se cumplirá cuando las demandas enunciadas sean atendidas y encuentren respuestas.
Asamblea Coordinadora de Alumnos Secundarios
domingo, abril 22, 2007
jueves, febrero 01, 2007
Hacia la consolidación de una Estado Neoliberal
Reforma previsional: neoliberalismo y Estado subsidiario
escrito por Paul Walder
La reforma previsional, presentada como la piedra angular de la red de protección social que impulsa el gobierno de Michelle Bachelet, es también uno de los proyectos de mayor profundidad social inducido por un gobierno de la Concertación.
No es anodina una iniciativa que de la noche a la mañana (a decir verdad, de aquí a dos años) permitirá que las personas mayores de 65 años que no consiguieron durante su vida reunir fondos para una jubilación gocen de una pensión de 75 mil pesos, lo que se duplicaría en el caso de una pareja.
La nueva pensión debiera comenzar a regir a partir de julio del 2008, para alcanzar el valor completo al año siguiente. Esta demora ha sido, en principio, el único rechazo hallado por algunos parlamentarios –por cierto, la oposición de derecha-, por lo que el proyecto es altamente probable que no halle mayores obstáculos en su proceso legislativo. Tal como ha dicho el gobierno, será el gran proyecto de ley del año entrante.
El Sistema de Pensiones Solidarias, que es la cara no sólo más atractiva, sino la más valiosa del proyecto, es una red protectora, una especie de renta mínima universal, para las personas que han quedado fuera del sistema de pensiones, como son las dueñas de casa, muchos de los trabajadores independientes o las temporeras.
Pero la reforma también ayudará a los que han cotizado de manera insuficiente. En estos casos, el Estado otorgará un subsidio proporcional a todos aquellos jubilados con pensiones menores a los 200 mil pesos, aspecto de la reforma que debiera estar operativo hacia el 2012. Una iniciativa de esta naturaleza no ha tenido referente alguno en nuestra historia reciente, por lo cual prácticamente ningún grupo social ni gremial ni político se ha opuesto a esta cara del proyecto.
El Estado, tal vez a la manera de un Estado neoliberal subsidiario (que ha de atender por distintas razones a los excluidos del mercado), tal vez como un Estado activo que recupera atribuciones propias del wellfare state (como desea creer y desea verse la Concertación), ha ido en rescate de sus ciudadanos más debilitados, en este caso los más ancianos y empobrecidos. Una acción que sin embargo es paralela, acaso tangencial, al sistema previsional. La reforma previsional, y aun cuando parezca una paradoja, no ha tocado el sistema de fondos de pensiones administrados por el sector privado. El subsidio es grande, y por su volumen tiene ribetes similares a las políticas de un Estado benefactor. Posiblemente lo parezca, pero su inspiración no puede estar más lejos de aquello.
La vocación de la reforma es la cristalización del modelo de libre mercado y del estado subsidiario. Si en este caso son muchos, tal vez demasiados los que han quedado fuera del mercado, la obligación, a cargo del Fisco, de los ingresos del cobre, de los impuestos que pagan todos, incluso los más pobres como es el alto IVA, se traspasará al futuro y pesará sobre los otros cientos de miles de problemas sociales que arrastra nuestro pequeño país.
La "crema" del negocio El proyecto de reforma, que es una importante transformación en las políticas públicas orientadas a los extremos sociales, es sin duda un subsidio a los más pobres, pero también es necesario constatar que es la validación del sistema de capitalización individual, al que ha dejado intacto. Al no tocarlo, al tomar el Estado la carga social del sistema, de los márgenes del mercado – de los cuales ha liberado a este negocio- lo que también hace es consolidar el sistema de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) como sistema único de previsión y como puntal financiero de la economía chilena.
El Estado, el gobierno en este caso, asume los costos y premia a las administradoras con lo que los analistas denominan la "crema" del negocio. Bajo la lógica del mercado, lo que hace no es sólo subsidiar a los más pobres, sino también subsidiar a las administradoras. Neoliberalismo en su versión más vulgar, o "capitalismo entre compadres", como alguna vez le llamó Stiglitz.
La reforma a la previsión se adapta de manera estricta a las bases libremercadistas diseñadas durante la dictadura. El sistema elaborado hacia los inicios de 1980 por sus creadores, José Piñera y Miguel Kast, el que ha demostrado su absoluto fracaso en cuanto sistema previsional, queda hoy reforzado por el Estado al certificarlo como el único administrador de los ahorros de los trabajadores. Del mismo modo como la salud y la educación han pasado a ser áreas clave para la inversión y el comercio- en ambos casos también con el subsidio del Estado en aquellos márgenes del mercado no rentables-, la administración privada de la previsión (y pese a haber demostrado su completa ineficiencia, es necesario repetirlo) continúa, ahora liberada de su más pesado lastre, como un gran negocio para el gran capital y como la brújula de la economía chilena.
A fin de cuentas, son las administradoras en acuerdo con los gobiernos las que deciden dónde, cómo y en qué condiciones invertir. En suma, el poder que les ha otorgado el capital de los trabajadores, le da poder sobre las decisiones y, claro está, sobre los propios trabajadores. El sistema previsional chileno, como muchos observadores han constatado, fue diseñado no para generar buenas jubilaciones a los trabajadores, sino para entregarle poder al sector privado sobre la conducción económica.
Reformar sin cambiarHabrá subsidio a los más pobres, pero ello no significa que el sistema previsional cambiará. El resto de la población trabajadora, aquella que obtendrá pensiones superiores a los 200 mil pesos (¿serán los afortunados?), no recibirá ningún apoyo del Estado y tampoco tiene certeza de ver mejoradas sus rentas en el futuro.
Para este gran volumen de futuros jubilados, calculado en dos tercios del total, si bien el horizonte no es la indigencia extrema, sí será una certera pobreza.
El gobierno ha legitimado el legado de la dictadura, señala Raúl de la Puente, presidente de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), "el sistema, en su conjunto, independientemente de la entrega del subsidio estatal, se ha legitimado, se ha reforzado. Se legitima un sistema injusto, que no da pensiones decentes a los trabajadores en su vejez. Es un pésimo negocio para los dueños del capital, que somos los trabajadores, y un gran negocio para sus administradores".
"El legado de Pinochet –agrega De la Puente- está en el sistema previsional y en esta reforma. Se pretende una reforma pero se mantiene la estructura, basada en una capitalización individual administrada por privados en la cual pasa al mercado un derecho para que sea un negocio. No dista de la educación, que basa en el mercado el derecho a una educación de calidad, la salud, con la creación de las isapres, las que se han tenido que corregir con el Plan Auge. Todo ese legado no ha sido cambiado. Veremos qué pasa en la educación, y ya hemos visto qué ha pasado en la previsión. Se ha perfeccionado el sistema, ya sea para abaratar costos, para mejorar competencia, para ampliar las inversiones".
Así también lo ha observado recientemente el ensayista Jorge Vergara Estévez, quien relaciona la privatización de todos estos servicios con la mala distribución de los ingresos. En un artículo titulado Una dictadura exitosa, Vergara señala que las "modernizaciones" de los ochenta (educación privada, AFPs, Isapres, legislación laboral, etc.) "se mantienen casi sin variación, pese a todas las fundadas críticas que se han hecho. La concentración en la distribución del ingreso ha aumentado los últimos años, y sigue siendo una de las peores del mundo.
Las políticas sociales son básicamente asistenciales, de acuerdo al modelo neoliberal del Estado subsidiario. La educación pública primaria y secundaria, y la subvencionada son de muy bajo nivel. Los servicios públicos de salud presentan numerosas falencias por la falta de recursos. Y, por más que insistan las elites de poder, es una ilusión o un engaño presentar como superación de la pobreza lo que no es más que su disminución".
Desde Cenda, (Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo), entidad que ha realizado sólidas evaluaciones y proyecciones sobre el sistema previsional privado, se advierte que la reforma tiene dos áreas. Una es la pensión universal, la que, pese a no constituir el monto que este organismo había propuesto, la evalúa como un gran avance social. La otra cara de la reforma es la mantención de la capitalización individual. Las administradoras no han sido tocadas –salvo algunos detalles- en el proyecto, lo que tendrá graves consecuencias futuras.
Tal como otros varios sectores políticos y sociales han consignado, Cenda tampoco comprende los motivos que ha tenido Hacienda para postergar por varios años la plena puesta en marcha de esta medida, la que perfectamente podría entrar en vigencia a partir del 2007 ya que existen hoy recursos más que suficientes.
Pero la mayor falencia de esta reforma está en la otra cara de la moneda. El economista investigador de Cenda Manuel Riesco afirma que no se ha tocado el sistema de capitalización individual, el que se mantiene como el único mecanismo de pensiones para los sectores medios.
A diferencia de los sectores de menores recursos, la clase media, dice Riesco, continúa igual que hasta ahora, con pensiones inciertas y de montos muy por debajo a los que todavía entrega el sistema de reparto, en tanto las mujeres siguen como las mayores perjudicadas.
Cenda hace un cálculo. Según lo demuestra la estimación de una AFP, "una mujer que ha cotizado sin pausa a partir de 1981, por la remuneración tope imponible de 60 UF, puede aspirar al cumplir 60 años a una pensión de $460.000 al mes. De haber permanecido en el sistema antiguo, dicha mujer habría jubilado con la pensión pública tope, que actualmente es de $880.000 mensuales. Por lo tanto, el daño previsional inferido por el cambio al sistema de AFP es considerable. Si este es el caso de una persona que ha cotizado sin pausas y por el tope - menos del uno por ciento de los afiliados se encuentra en esta situación -, es fácil imaginar cuál es el daño de quienes han cotizado por montos inferiores y con algunas lagunas".
Costos para el Estado; ganancias para los privadosLa Anef a través de Raúl de la Puente también observa la reforma en sus dos caras. "Es muy importante que más de un millón de personas vaya a tener una pensión básica universal. Eso lo valoramos. No era lo que nosotros esperábamos, porque propusimos que la pensión básica universal sea equivalente a un ingreso mínimo, pero valoramos que aquella persona que hoy es dueña de casa, temporera o temporero, tenga una pensión universal. Eso significa que se ataca al sector de mayor pobreza en nuestro país. Pero también decimos que eso no lo ha hecho el sistema de AFPs, los empresarios, sino que esto ha sido inducido, entregado, por el Estado, con el impuesto de todos los chilenos.
Una vez más los empresarios van a obtener utilidades y no van a pagar costos. Nuevamente es el Estado el que debe acudir para poder suplir estas brechas y estas carencias que presenta el sistema". "También hemos dicho –agrega- que este sistema de capitalización individual administrado por privados es un buen negocio, pero bueno para los que administran las AFPs. Porque no le garantiza a ningún trabajador una jubilación similar a la renta que percibe.
Si uno observa detenidamente, en ninguna parte el sistema le garantiza al trabajador, por mucho que cotice regularmente, una jubilación ni siquiera cercana a la renta percibida. Ni un 70 por ciento. Según la comisión que presidió Mario Marcel, los estudios señalan que los trabajadores jubilan con un 45 por ciento a la renta percibida. Lo pierden durante la etapa más vulnerable de la vida".
La situación es aún peor para los empleados públicos. Ese porcentaje de pérdida, que se denomina tasa de reemplazo (porcentaje entre pensión versus remuneración), se reduciría a un 33 por ciento. "El empleado fiscal pierde un 67 por ciento", dice De la Puente. "Por eso que nosotros rechazamos el sistema de capitalización individual administrada por privados, que es la base del sistema económico chileno.
Los fondos de los trabajadores forman parte de un alto porcentaje de inversión que los empresarios usan para sus empresas o para invertir en el extranjero, con los cuales obtienen grandes ganancias. Las AFPs controlan hoy en día el 70 por ciento del PIB, pero los trabajadores tienen tasas de reemplazo de un 45 por ciento en el sector privado y de un 33 por ciento en el público".
Sin voz ni voto"La presidenta se comprometió con la ANEF el 7 de enero del 2006 en cuanto habría una profunda reforma previsional –comenta De la Puente- en la que seríamos un actor protagónico. Pensamos que con esa declaración dentro de la comisión Marcel iban a haber sectores que tendrían representación. Sin embargo, de los 15 miembros de la comisión, once eran economistas, dos abogados y dos sociólogos. Creímos que formaríamos parte de aquella comisión, como también creímos que estarían presentes sectores con otros pensamientos, que creen que la previsión no sólo es un negocio para el sector privado, sino también un sistema de reparto administrado por el Estado. No fuimos parte de la comisión a pesar que la presidenta se había comprometido con nosotros. Fuimos sí recibidos por la comisión Marcel, a la que llevamos una propuesta que consistía en un pilar solidario, pero también que el sistema fuera mixto. Que existiera un pilar basado en un componente individual pero también un sistema solidario de reparto como existe en todos los países del mundo. No fuimos escuchados en nada".El proyecto considera algunas modificaciones al actual sistema de capitalización individual. Entre éstas, es posible observar una serie de medidas para ayudar a las mujeres trabajadoras en su cotización (bonos por cada hijo), una mayor cobertura para los trabajadores jóvenes (subsidio a las cotizaciones de los trabajadores jóvenes de bajos ingresos) y mayor cobertura para trabajadores independientes (medidas que, en principio, incentivarán la cotización de los no contratados). Otros cambios anunciados apuntan a incentivar la competencia del sistema con el ingreso de nuevos actores, como los bancos, lo que, en teoría, reduciría las comisiones y otros cobros. Otras medidas incorporadas en el proyecto son abrir aún más las posibilidades de inversión de los fondos, tanto en Chile como en el exterior y, cómo no, fomentar el ahorro previsional voluntario.
El catálogo de modificaciones no sorprende a nuestros observadores. No es la primera vez que este tipo de modificaciones se ha incorporado al sistema, las que no han generado cambios sensibles en las pensiones. Así es: estudios anteriores de Cenda, que tienen hoy su vigencia, han concluido que un 20,3 por ciento de los afiliados cotizan menos del diez por ciento de las veces, y sólo un 11,4 cotiza el 100 por ciento de las veces. Los promedios de densidad de cotización son de 41,4 por ciento para los afiliados en general, lo que sube a 43,8 en el caso de los hombres y baja al 38,2 en las mujeres. Aplicados estos porcentajes sobre los doce meses del año, resulta que el promedio de los afiliados cotiza 4,96 meses por año, lo que sube a 5,25 en el caso de los hombres y baja a 4,54 meses en el caso de las mujeres. La errática participación en las cotizaciones conduce a unas magras cuentas individuales.
La estadística de saldos en la cuenta de capitalización individual indica que en promedio los fondos acumulados son de 3.353.000 pesos para los afiliados en general, de 4.183.000 para los afiliados de sexo masculino y de 2.246.000 para las afiliadas de sexo femenino. Es más, existe un 2,43 por ciento de afiliados con saldo cero en su cuenta (hoy serían sujeto de subsidio) lo que equivale a 163.013 personas, y en el otro extremo hay 279 afiliados que tienen un saldo superior a 100 millones de pesos y 1.207 en el tramo que sigue hacia abajo, que va de 80 a 100 millones de pesos.La reforma no hace sino reconocer este enorme déficit. "El establecimiento de la pensión básica, y la estimación de sus beneficiarios en más de un millón de personas, significa que el Estado reconoce que el sistema de AFP no es capaz de otorgar pensiones mínimas a la abrumadora mayoría de los adultos mayores, los cuales son en la actualidad un poco más de un millón y medio de personas", señala Riesco.La privatización del sistema previsional, ha significado que a partir de 1981, el Estado ha debido asumir, con sus propios recursos, el pago de todas las pensiones, incluyendo aquellas pocas pagadas por las AFP, las que se han financiado íntegramente con subsidios públicos. La reforma asume que esta situación se prolongará en buena medida, indefinidamente en el tiempo.Los chilenos deben recordar cual ha sido el balance de la privatización del sistema previsional, dice Riesco, apoyado en un reciente documento de Cenda. "Entre 1990 y 2005, se les han descontado 23 billones de pesos (millones de millones de pesos del 2005) a sus salarios con este objeto. Ello equivale a un 40 por ciento del PIB del 2005. En el mismo lapso, las AFP pagaron algunas pensiones y otros beneficios, por un monto total de 4.4 billones de pesos, sin embargo, los financiaron íntegramente con subsidios fiscales, principalmente bonos de reconocimiento, los que sumaron esa misma cantidad. Una quinta parte de los 23 billones cotizados, es decir, más de 5 billones de pesos, fueron a parar a los bolsillos de las AFP y sus compañías de seguros relacionadas, en forma de comisiones. El resto, más los intereses ganados en el período, conforman los fondos de pensiones. Sin embargo ¿dónde se encuentran hoy día estos fondos? Más de la mitad de los mismos, están en manos de doce grandes conglomerados privados - entre ellos los dueños de las propias AFP -, que operan en el país, y de 8 fondos de inversión en el extranjero. Los han recibido en préstamo, o como capital accionario, y no existe garantía alguna que los restituyan, como no sea su solvencia, la cual, como se sabe, es siempre relativa"."Estos conglomerados, y las propias AFP, han sido los reales beneficiarios del ahorro forzoso de los chilenos", concluye el economista.
escrito por Paul Walder
La reforma previsional, presentada como la piedra angular de la red de protección social que impulsa el gobierno de Michelle Bachelet, es también uno de los proyectos de mayor profundidad social inducido por un gobierno de la Concertación.
No es anodina una iniciativa que de la noche a la mañana (a decir verdad, de aquí a dos años) permitirá que las personas mayores de 65 años que no consiguieron durante su vida reunir fondos para una jubilación gocen de una pensión de 75 mil pesos, lo que se duplicaría en el caso de una pareja.
La nueva pensión debiera comenzar a regir a partir de julio del 2008, para alcanzar el valor completo al año siguiente. Esta demora ha sido, en principio, el único rechazo hallado por algunos parlamentarios –por cierto, la oposición de derecha-, por lo que el proyecto es altamente probable que no halle mayores obstáculos en su proceso legislativo. Tal como ha dicho el gobierno, será el gran proyecto de ley del año entrante.
El Sistema de Pensiones Solidarias, que es la cara no sólo más atractiva, sino la más valiosa del proyecto, es una red protectora, una especie de renta mínima universal, para las personas que han quedado fuera del sistema de pensiones, como son las dueñas de casa, muchos de los trabajadores independientes o las temporeras.
Pero la reforma también ayudará a los que han cotizado de manera insuficiente. En estos casos, el Estado otorgará un subsidio proporcional a todos aquellos jubilados con pensiones menores a los 200 mil pesos, aspecto de la reforma que debiera estar operativo hacia el 2012. Una iniciativa de esta naturaleza no ha tenido referente alguno en nuestra historia reciente, por lo cual prácticamente ningún grupo social ni gremial ni político se ha opuesto a esta cara del proyecto.
El Estado, tal vez a la manera de un Estado neoliberal subsidiario (que ha de atender por distintas razones a los excluidos del mercado), tal vez como un Estado activo que recupera atribuciones propias del wellfare state (como desea creer y desea verse la Concertación), ha ido en rescate de sus ciudadanos más debilitados, en este caso los más ancianos y empobrecidos. Una acción que sin embargo es paralela, acaso tangencial, al sistema previsional. La reforma previsional, y aun cuando parezca una paradoja, no ha tocado el sistema de fondos de pensiones administrados por el sector privado. El subsidio es grande, y por su volumen tiene ribetes similares a las políticas de un Estado benefactor. Posiblemente lo parezca, pero su inspiración no puede estar más lejos de aquello.
La vocación de la reforma es la cristalización del modelo de libre mercado y del estado subsidiario. Si en este caso son muchos, tal vez demasiados los que han quedado fuera del mercado, la obligación, a cargo del Fisco, de los ingresos del cobre, de los impuestos que pagan todos, incluso los más pobres como es el alto IVA, se traspasará al futuro y pesará sobre los otros cientos de miles de problemas sociales que arrastra nuestro pequeño país.
La "crema" del negocio El proyecto de reforma, que es una importante transformación en las políticas públicas orientadas a los extremos sociales, es sin duda un subsidio a los más pobres, pero también es necesario constatar que es la validación del sistema de capitalización individual, al que ha dejado intacto. Al no tocarlo, al tomar el Estado la carga social del sistema, de los márgenes del mercado – de los cuales ha liberado a este negocio- lo que también hace es consolidar el sistema de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) como sistema único de previsión y como puntal financiero de la economía chilena.
El Estado, el gobierno en este caso, asume los costos y premia a las administradoras con lo que los analistas denominan la "crema" del negocio. Bajo la lógica del mercado, lo que hace no es sólo subsidiar a los más pobres, sino también subsidiar a las administradoras. Neoliberalismo en su versión más vulgar, o "capitalismo entre compadres", como alguna vez le llamó Stiglitz.
La reforma a la previsión se adapta de manera estricta a las bases libremercadistas diseñadas durante la dictadura. El sistema elaborado hacia los inicios de 1980 por sus creadores, José Piñera y Miguel Kast, el que ha demostrado su absoluto fracaso en cuanto sistema previsional, queda hoy reforzado por el Estado al certificarlo como el único administrador de los ahorros de los trabajadores. Del mismo modo como la salud y la educación han pasado a ser áreas clave para la inversión y el comercio- en ambos casos también con el subsidio del Estado en aquellos márgenes del mercado no rentables-, la administración privada de la previsión (y pese a haber demostrado su completa ineficiencia, es necesario repetirlo) continúa, ahora liberada de su más pesado lastre, como un gran negocio para el gran capital y como la brújula de la economía chilena.
A fin de cuentas, son las administradoras en acuerdo con los gobiernos las que deciden dónde, cómo y en qué condiciones invertir. En suma, el poder que les ha otorgado el capital de los trabajadores, le da poder sobre las decisiones y, claro está, sobre los propios trabajadores. El sistema previsional chileno, como muchos observadores han constatado, fue diseñado no para generar buenas jubilaciones a los trabajadores, sino para entregarle poder al sector privado sobre la conducción económica.
Reformar sin cambiarHabrá subsidio a los más pobres, pero ello no significa que el sistema previsional cambiará. El resto de la población trabajadora, aquella que obtendrá pensiones superiores a los 200 mil pesos (¿serán los afortunados?), no recibirá ningún apoyo del Estado y tampoco tiene certeza de ver mejoradas sus rentas en el futuro.
Para este gran volumen de futuros jubilados, calculado en dos tercios del total, si bien el horizonte no es la indigencia extrema, sí será una certera pobreza.
El gobierno ha legitimado el legado de la dictadura, señala Raúl de la Puente, presidente de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), "el sistema, en su conjunto, independientemente de la entrega del subsidio estatal, se ha legitimado, se ha reforzado. Se legitima un sistema injusto, que no da pensiones decentes a los trabajadores en su vejez. Es un pésimo negocio para los dueños del capital, que somos los trabajadores, y un gran negocio para sus administradores".
"El legado de Pinochet –agrega De la Puente- está en el sistema previsional y en esta reforma. Se pretende una reforma pero se mantiene la estructura, basada en una capitalización individual administrada por privados en la cual pasa al mercado un derecho para que sea un negocio. No dista de la educación, que basa en el mercado el derecho a una educación de calidad, la salud, con la creación de las isapres, las que se han tenido que corregir con el Plan Auge. Todo ese legado no ha sido cambiado. Veremos qué pasa en la educación, y ya hemos visto qué ha pasado en la previsión. Se ha perfeccionado el sistema, ya sea para abaratar costos, para mejorar competencia, para ampliar las inversiones".
Así también lo ha observado recientemente el ensayista Jorge Vergara Estévez, quien relaciona la privatización de todos estos servicios con la mala distribución de los ingresos. En un artículo titulado Una dictadura exitosa, Vergara señala que las "modernizaciones" de los ochenta (educación privada, AFPs, Isapres, legislación laboral, etc.) "se mantienen casi sin variación, pese a todas las fundadas críticas que se han hecho. La concentración en la distribución del ingreso ha aumentado los últimos años, y sigue siendo una de las peores del mundo.
Las políticas sociales son básicamente asistenciales, de acuerdo al modelo neoliberal del Estado subsidiario. La educación pública primaria y secundaria, y la subvencionada son de muy bajo nivel. Los servicios públicos de salud presentan numerosas falencias por la falta de recursos. Y, por más que insistan las elites de poder, es una ilusión o un engaño presentar como superación de la pobreza lo que no es más que su disminución".
Desde Cenda, (Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo), entidad que ha realizado sólidas evaluaciones y proyecciones sobre el sistema previsional privado, se advierte que la reforma tiene dos áreas. Una es la pensión universal, la que, pese a no constituir el monto que este organismo había propuesto, la evalúa como un gran avance social. La otra cara de la reforma es la mantención de la capitalización individual. Las administradoras no han sido tocadas –salvo algunos detalles- en el proyecto, lo que tendrá graves consecuencias futuras.
Tal como otros varios sectores políticos y sociales han consignado, Cenda tampoco comprende los motivos que ha tenido Hacienda para postergar por varios años la plena puesta en marcha de esta medida, la que perfectamente podría entrar en vigencia a partir del 2007 ya que existen hoy recursos más que suficientes.
Pero la mayor falencia de esta reforma está en la otra cara de la moneda. El economista investigador de Cenda Manuel Riesco afirma que no se ha tocado el sistema de capitalización individual, el que se mantiene como el único mecanismo de pensiones para los sectores medios.
A diferencia de los sectores de menores recursos, la clase media, dice Riesco, continúa igual que hasta ahora, con pensiones inciertas y de montos muy por debajo a los que todavía entrega el sistema de reparto, en tanto las mujeres siguen como las mayores perjudicadas.
Cenda hace un cálculo. Según lo demuestra la estimación de una AFP, "una mujer que ha cotizado sin pausa a partir de 1981, por la remuneración tope imponible de 60 UF, puede aspirar al cumplir 60 años a una pensión de $460.000 al mes. De haber permanecido en el sistema antiguo, dicha mujer habría jubilado con la pensión pública tope, que actualmente es de $880.000 mensuales. Por lo tanto, el daño previsional inferido por el cambio al sistema de AFP es considerable. Si este es el caso de una persona que ha cotizado sin pausas y por el tope - menos del uno por ciento de los afiliados se encuentra en esta situación -, es fácil imaginar cuál es el daño de quienes han cotizado por montos inferiores y con algunas lagunas".
Costos para el Estado; ganancias para los privadosLa Anef a través de Raúl de la Puente también observa la reforma en sus dos caras. "Es muy importante que más de un millón de personas vaya a tener una pensión básica universal. Eso lo valoramos. No era lo que nosotros esperábamos, porque propusimos que la pensión básica universal sea equivalente a un ingreso mínimo, pero valoramos que aquella persona que hoy es dueña de casa, temporera o temporero, tenga una pensión universal. Eso significa que se ataca al sector de mayor pobreza en nuestro país. Pero también decimos que eso no lo ha hecho el sistema de AFPs, los empresarios, sino que esto ha sido inducido, entregado, por el Estado, con el impuesto de todos los chilenos.
Una vez más los empresarios van a obtener utilidades y no van a pagar costos. Nuevamente es el Estado el que debe acudir para poder suplir estas brechas y estas carencias que presenta el sistema". "También hemos dicho –agrega- que este sistema de capitalización individual administrado por privados es un buen negocio, pero bueno para los que administran las AFPs. Porque no le garantiza a ningún trabajador una jubilación similar a la renta que percibe.
Si uno observa detenidamente, en ninguna parte el sistema le garantiza al trabajador, por mucho que cotice regularmente, una jubilación ni siquiera cercana a la renta percibida. Ni un 70 por ciento. Según la comisión que presidió Mario Marcel, los estudios señalan que los trabajadores jubilan con un 45 por ciento a la renta percibida. Lo pierden durante la etapa más vulnerable de la vida".
La situación es aún peor para los empleados públicos. Ese porcentaje de pérdida, que se denomina tasa de reemplazo (porcentaje entre pensión versus remuneración), se reduciría a un 33 por ciento. "El empleado fiscal pierde un 67 por ciento", dice De la Puente. "Por eso que nosotros rechazamos el sistema de capitalización individual administrada por privados, que es la base del sistema económico chileno.
Los fondos de los trabajadores forman parte de un alto porcentaje de inversión que los empresarios usan para sus empresas o para invertir en el extranjero, con los cuales obtienen grandes ganancias. Las AFPs controlan hoy en día el 70 por ciento del PIB, pero los trabajadores tienen tasas de reemplazo de un 45 por ciento en el sector privado y de un 33 por ciento en el público".
Sin voz ni voto"La presidenta se comprometió con la ANEF el 7 de enero del 2006 en cuanto habría una profunda reforma previsional –comenta De la Puente- en la que seríamos un actor protagónico. Pensamos que con esa declaración dentro de la comisión Marcel iban a haber sectores que tendrían representación. Sin embargo, de los 15 miembros de la comisión, once eran economistas, dos abogados y dos sociólogos. Creímos que formaríamos parte de aquella comisión, como también creímos que estarían presentes sectores con otros pensamientos, que creen que la previsión no sólo es un negocio para el sector privado, sino también un sistema de reparto administrado por el Estado. No fuimos parte de la comisión a pesar que la presidenta se había comprometido con nosotros. Fuimos sí recibidos por la comisión Marcel, a la que llevamos una propuesta que consistía en un pilar solidario, pero también que el sistema fuera mixto. Que existiera un pilar basado en un componente individual pero también un sistema solidario de reparto como existe en todos los países del mundo. No fuimos escuchados en nada".El proyecto considera algunas modificaciones al actual sistema de capitalización individual. Entre éstas, es posible observar una serie de medidas para ayudar a las mujeres trabajadoras en su cotización (bonos por cada hijo), una mayor cobertura para los trabajadores jóvenes (subsidio a las cotizaciones de los trabajadores jóvenes de bajos ingresos) y mayor cobertura para trabajadores independientes (medidas que, en principio, incentivarán la cotización de los no contratados). Otros cambios anunciados apuntan a incentivar la competencia del sistema con el ingreso de nuevos actores, como los bancos, lo que, en teoría, reduciría las comisiones y otros cobros. Otras medidas incorporadas en el proyecto son abrir aún más las posibilidades de inversión de los fondos, tanto en Chile como en el exterior y, cómo no, fomentar el ahorro previsional voluntario.
El catálogo de modificaciones no sorprende a nuestros observadores. No es la primera vez que este tipo de modificaciones se ha incorporado al sistema, las que no han generado cambios sensibles en las pensiones. Así es: estudios anteriores de Cenda, que tienen hoy su vigencia, han concluido que un 20,3 por ciento de los afiliados cotizan menos del diez por ciento de las veces, y sólo un 11,4 cotiza el 100 por ciento de las veces. Los promedios de densidad de cotización son de 41,4 por ciento para los afiliados en general, lo que sube a 43,8 en el caso de los hombres y baja al 38,2 en las mujeres. Aplicados estos porcentajes sobre los doce meses del año, resulta que el promedio de los afiliados cotiza 4,96 meses por año, lo que sube a 5,25 en el caso de los hombres y baja a 4,54 meses en el caso de las mujeres. La errática participación en las cotizaciones conduce a unas magras cuentas individuales.
La estadística de saldos en la cuenta de capitalización individual indica que en promedio los fondos acumulados son de 3.353.000 pesos para los afiliados en general, de 4.183.000 para los afiliados de sexo masculino y de 2.246.000 para las afiliadas de sexo femenino. Es más, existe un 2,43 por ciento de afiliados con saldo cero en su cuenta (hoy serían sujeto de subsidio) lo que equivale a 163.013 personas, y en el otro extremo hay 279 afiliados que tienen un saldo superior a 100 millones de pesos y 1.207 en el tramo que sigue hacia abajo, que va de 80 a 100 millones de pesos.La reforma no hace sino reconocer este enorme déficit. "El establecimiento de la pensión básica, y la estimación de sus beneficiarios en más de un millón de personas, significa que el Estado reconoce que el sistema de AFP no es capaz de otorgar pensiones mínimas a la abrumadora mayoría de los adultos mayores, los cuales son en la actualidad un poco más de un millón y medio de personas", señala Riesco.La privatización del sistema previsional, ha significado que a partir de 1981, el Estado ha debido asumir, con sus propios recursos, el pago de todas las pensiones, incluyendo aquellas pocas pagadas por las AFP, las que se han financiado íntegramente con subsidios públicos. La reforma asume que esta situación se prolongará en buena medida, indefinidamente en el tiempo.Los chilenos deben recordar cual ha sido el balance de la privatización del sistema previsional, dice Riesco, apoyado en un reciente documento de Cenda. "Entre 1990 y 2005, se les han descontado 23 billones de pesos (millones de millones de pesos del 2005) a sus salarios con este objeto. Ello equivale a un 40 por ciento del PIB del 2005. En el mismo lapso, las AFP pagaron algunas pensiones y otros beneficios, por un monto total de 4.4 billones de pesos, sin embargo, los financiaron íntegramente con subsidios fiscales, principalmente bonos de reconocimiento, los que sumaron esa misma cantidad. Una quinta parte de los 23 billones cotizados, es decir, más de 5 billones de pesos, fueron a parar a los bolsillos de las AFP y sus compañías de seguros relacionadas, en forma de comisiones. El resto, más los intereses ganados en el período, conforman los fondos de pensiones. Sin embargo ¿dónde se encuentran hoy día estos fondos? Más de la mitad de los mismos, están en manos de doce grandes conglomerados privados - entre ellos los dueños de las propias AFP -, que operan en el país, y de 8 fondos de inversión en el extranjero. Los han recibido en préstamo, o como capital accionario, y no existe garantía alguna que los restituyan, como no sea su solvencia, la cual, como se sabe, es siempre relativa"."Estos conglomerados, y las propias AFP, han sido los reales beneficiarios del ahorro forzoso de los chilenos", concluye el economista.
viernes, diciembre 15, 2006
PERSPECTIVAS , EL VIAJE DE ESTUDIOS
PERSPECTIVAS
Viaje de estudios
Démosle el beneficio de la duda para que su viaje de estudio sea provechoso.
¿Qué dirían ustedes si un ministro de Hacienda de cualquier país tercermundista se va de viaje de estudios a Dinamarca? Si son benevolentes, tal vez dirían que es un poco curioso, que los ciudadanos les pagan a los gobiernos más bien para actuar.
Pero bueno, estamos en la era de la globalización y de los intercambios universales de ideas.
¿Qué dirían ustedes si el ministro de Hacienda de marras pertenece a un Gobierno de centroizquierda y decide visitar un país de tradición socialdemócrata, de alto gasto público y beneficios sociales, pero que es gobernado desde 2001 (¿algo huele mal en Dinamarca?) por Anders Fogh Rasmussen, del Partido Liberal, en coalición con el Partido Conservador y con el apoyo del Partido Populista de extrema derecha, y que desarrolla una política contraria a la socialdemócrata (apoyó con soldados a Bush en Irak, disminución de impuestos y caída draconiana de la inmigración)?
Probablemente, se preguntarán si acaso no se equivocó de campo político.
Es cierto que tomó el avión después de hablarle a una reunión ritual de empresarios en la que los ministros de Hacienda chilenos se esmeran por decir cosas gratas a sus oídos.
En este caso, a Dinamarca a aprender de flexibilidad laboral.
Se trata de un ministro chileno de una coalición de centroizquierda que bien podría aprender de flexibilidad laboral en Chile, país en el que sólo una ínfima proporción de los contratos son permanentes y por tanto sujetos a indemnización, en el que reina una amplia desprotección laboral para la gran mayoría de los trabajadores.
En la ecuación de la “flex-seguridad”, los trabajadores chilenos necesitan urgentemente más seguridad en sus empleos y en sus vidas.
Se trata de un ministro chileno de Hacienda que necesita urgentemente proveernos de una visión frente a los problemas que se nos presentan, como por ejemplo que frente a la mayor prosperidad en materia de ingresos externos que haya conocido Chile por décadas tengamos un crecimiento inferior al promedio mundial, o mucho más bajo que el de Argentina, o Perú, para no ir tan lejos.Bien.
Pero confiemos en el buen criterio de Andrés Velasco.
Démosle el beneficio de la duda para que su viaje de estudio de las políticas de un Gobierno de derecha sea provechoso para todos, quien sabe (aunque ¿qué tal un pequeño desvío por Finlandia y Noruega, que están cerca y no tienen gobiernos de derecha, sino coaliciones de centroizquierda, como acá, y hacen cosas muy interesantes en tecnología sin desmontar sus sistemas sociales?).
Pero hay algo en lo que debemos ser definitivamente intransigentes: dejar en alto a la poesía chilena, lo único que en realidad nos distingue en el mundo (esto de los ex dictadores longevos, por ejemplo, o exportar peras y manzanas, no son una gran novedad en América Latina).
¿Qué tiene que ver la poesía dirán ustedes? Desde Dinamarca el ministro de Hacienda ha enviado una columna a un diario, citando a Nicanor Parra: “los cuatro puntos cardinales son tres, el sur y el norte”, para decirnos que la gran tarea de Chile sería invertir (de más está decirle al ministro que, más allá del poeta, los puntos cardinales son cuatro y que los países tienen tareas variadas, pero qué le vamos a hacer: es pega de los ministros de Hacienda).
El problema es que es un verso de Vicente Huidobro, en “Altazor”. Sabemos que nuestro Parra se merece el Nobel, incuestionablemente, pero no escribió lo que sirve de exordio para la flexibilidad que se va a buscar tan lejos. Que no sepan los daneses.
Y que ¡viva Huidobro!, poeta rebelde que escribía en 1925:
“¡Pobre país; hermosa rapiña para los fuertes!”.
Viaje de estudios
Démosle el beneficio de la duda para que su viaje de estudio sea provechoso.
¿Qué dirían ustedes si un ministro de Hacienda de cualquier país tercermundista se va de viaje de estudios a Dinamarca? Si son benevolentes, tal vez dirían que es un poco curioso, que los ciudadanos les pagan a los gobiernos más bien para actuar.
Pero bueno, estamos en la era de la globalización y de los intercambios universales de ideas.
¿Qué dirían ustedes si el ministro de Hacienda de marras pertenece a un Gobierno de centroizquierda y decide visitar un país de tradición socialdemócrata, de alto gasto público y beneficios sociales, pero que es gobernado desde 2001 (¿algo huele mal en Dinamarca?) por Anders Fogh Rasmussen, del Partido Liberal, en coalición con el Partido Conservador y con el apoyo del Partido Populista de extrema derecha, y que desarrolla una política contraria a la socialdemócrata (apoyó con soldados a Bush en Irak, disminución de impuestos y caída draconiana de la inmigración)?
Probablemente, se preguntarán si acaso no se equivocó de campo político.
Es cierto que tomó el avión después de hablarle a una reunión ritual de empresarios en la que los ministros de Hacienda chilenos se esmeran por decir cosas gratas a sus oídos.
En este caso, a Dinamarca a aprender de flexibilidad laboral.
Se trata de un ministro chileno de una coalición de centroizquierda que bien podría aprender de flexibilidad laboral en Chile, país en el que sólo una ínfima proporción de los contratos son permanentes y por tanto sujetos a indemnización, en el que reina una amplia desprotección laboral para la gran mayoría de los trabajadores.
En la ecuación de la “flex-seguridad”, los trabajadores chilenos necesitan urgentemente más seguridad en sus empleos y en sus vidas.
Se trata de un ministro chileno de Hacienda que necesita urgentemente proveernos de una visión frente a los problemas que se nos presentan, como por ejemplo que frente a la mayor prosperidad en materia de ingresos externos que haya conocido Chile por décadas tengamos un crecimiento inferior al promedio mundial, o mucho más bajo que el de Argentina, o Perú, para no ir tan lejos.Bien.
Pero confiemos en el buen criterio de Andrés Velasco.
Démosle el beneficio de la duda para que su viaje de estudio de las políticas de un Gobierno de derecha sea provechoso para todos, quien sabe (aunque ¿qué tal un pequeño desvío por Finlandia y Noruega, que están cerca y no tienen gobiernos de derecha, sino coaliciones de centroizquierda, como acá, y hacen cosas muy interesantes en tecnología sin desmontar sus sistemas sociales?).
Pero hay algo en lo que debemos ser definitivamente intransigentes: dejar en alto a la poesía chilena, lo único que en realidad nos distingue en el mundo (esto de los ex dictadores longevos, por ejemplo, o exportar peras y manzanas, no son una gran novedad en América Latina).
¿Qué tiene que ver la poesía dirán ustedes? Desde Dinamarca el ministro de Hacienda ha enviado una columna a un diario, citando a Nicanor Parra: “los cuatro puntos cardinales son tres, el sur y el norte”, para decirnos que la gran tarea de Chile sería invertir (de más está decirle al ministro que, más allá del poeta, los puntos cardinales son cuatro y que los países tienen tareas variadas, pero qué le vamos a hacer: es pega de los ministros de Hacienda).
El problema es que es un verso de Vicente Huidobro, en “Altazor”. Sabemos que nuestro Parra se merece el Nobel, incuestionablemente, pero no escribió lo que sirve de exordio para la flexibilidad que se va a buscar tan lejos. Que no sepan los daneses.
Y que ¡viva Huidobro!, poeta rebelde que escribía en 1925:
“¡Pobre país; hermosa rapiña para los fuertes!”.
viernes, octubre 27, 2006
El enemigo toma la iniciativa: la revolución pasiva....continuaciòn del texto anterior..........el enemigo tomò la iniciativa

Le pedimos perdon a los compañeros que se puedan sentir aludidos, pero los terceristas como desmitificaresmos a continuaciòn son los agentes del neoliberalismo en el partido socialista de chile y su juventud.
La Tercera Vía en América Latina y el "Consenso de Buenos Aires"
Massimo Modonesi
La Tercera Vía es un típico producto europeo, de buena factura, para gustos refinados, con todos los elementos para crear un estilo, una tendencia o una "moda". Un proyecto político para uso interno y para la exportación.
La tercerismo –como posición política- se asentó en Europa desde el principio de la guerra fría en la búsqueda de una alternativa al capitalismo norteamericano y el socialismo burocrático del bloque soviético. De esta tensión surgieron experiencias muy diversas, en la práctica como en la teoría, generalmente de corte socialdemócrata, democristiano o socialcristiano. Limitándonos al campo de la izquierda el tercerismo recorrió la historia europea de la segunda mitad del siglo, desde el laborismo británico y Lord Beveridge, pasando por los Estados de Bienestar en Escandinavia y Olof Palme, Bad Godesberg y Willy Brandt, hasta el socialismo mediterráneo de F. González, F. Mitterand, B. Craxi y A. Papandreu.
Hasta manifestarse, en los años ochenta, en la izquierda comunista con el "eurocomunismo" de E. Berlinguer, G. Marchais y S. Carrillo. Si bien América Latina y Africa conocieron variantes del tercerismo en los populismos y los reformismos militares, nunca como en Europa la búsqueda de una alternativa al bipolarismo fue tan profunda y característica.
Un elemento de estos tentativos, que hoy se reproduce en la Tercera Vía actual es su tendencia universal. Como siempre Europa trata de recuperar, o niega haber perdido, el rostro civilizador de los siglos pasados. Desde la práctica política del gobierno de Blair y las variantes continentales hasta las teorizaciones de Giddens, la Tercera Vía quiere ser universal, irradiando desde Europa la sabia moderación y el justo equilibrio de sus planteamientos.
Otro punto que permite mantener el hilo rojo histórico es el carácter de "síntesis" de la propuesta tercerista, la cual dificilmente puede concebirse como fórmula original sino que se alimenta de los polos contrapuestos que identifica como sus antagonistas. En política, por obvias razones, ninguna síntesis es perfectamente equilibrada y neutral y la Tercera Vía de Blair y Giddens confirma y refuerza la regla. Eso es cierto porque el tercerismo es siempre el producto de una mutada correlación de fuerzas, de la cual derivan una corrección de línea política y un ajuste ideológico. Una hipótesis por demostrar iría hasta decir que el tercerismo europeo, en cada momento de su expresión, fue el reflejo de un retroceso o una derrota de la izquierda. Lo que si parece evidente es que la Tercera Vía contemporánea no se puede entender sin tomar en cuenta la derrota política e ideológica de los años setenta y el advenimiento del neoliberalismo en los años ochenta.
Para revisar la versión tercerista más reciente es necesario considerar los planteamientos originales, tener en cuenta, como parámetros, los postulados de Blair y Giddens, en sus respectivos campos, pero rastrear el tercerismo más allá de la adhesión explícita a la Tercera Vía. Porque esta propuesta política se manifiesta y aplica, en Europa, más allá del gobierno laborista en Gran Bretaña o del gobierno socialdemócrata de Schroeder, quien -por cierto- es más sincero y define su proyecto como centrista.
Esta aclaración -que se podría demostrar en Europa comparando los programas y las políticas de los distintos partidos socialdemócratas- es fundamental para tratar de rastrear la influencia de la Tercera Vía en América Latina.
La Tercera Vía en América Latina Todavía está por hacerse la cartografía de los terceristas latinoamericanos, aparentemente muy pocos políticos y ninguna organización de izquierda se definen explicitamente como tales. Eso se debe a una cuestión crucial de este tipo de propuesta. Sin bien por un lado juega la fascinación hacia Europa y su idealizado sistema socio-político, por el otro entra el elemento de la oportunidad política. La Tercera Vía en Europa mostró rapidamente sus límites, sembrando descontento y decepción, mientras florecía la polémica intelectual y se multiplicaban los críticos. En estas circunstancias, frente a un proyecto que en su aplicación más coherente, en el gobierno laborista de Blair, no convenció y se dirige a una probable derrota electoral, los demás partidos socialdemócratas en Europa como en el resto del mundo prefirieron no casarse con una fórmula y gozar de mayor libertad discursiva e ideológica. Porque no era ni es necesario, en la lógica del pragmatismo, asumir postulados definidos sino que resulta más adecuado jugar con la ambigüedad. Sería absurdo además que pragmáticos que buscan ser ambiguos sin parecer tales asumieran postulados que se han revelado y han sido denunciado como ambiguos. Es aquí, como lo veremos más adelante, donde empatan el tercerismo confeso y el de closet: en el pragmatismo y la ambigüedad.
Sin duda la Tercera Vía recorre América Latina y se filtra entre políticos e intelectuales. En general las organizaciones políticas, a causa de los equilibrios internos, no se pronunciaron claramente sobre el tema. El PT de Brasil es una excepción notable porque, en el documento político aprobado en su más reciente congreso, sancionó su rechazo con las siguientes palabras: La crisis hizo que surgieran operaciones de maquillaje del neoliberalismo, como la llamada Tercera Vía de Blair y Clinton. Esta postura conformista y conservadora parte de la falsa premisa de que ya no es posible impulsar políticas de crecimiento con inclusión social y pleno empleo(...) Las izquierdas, inclusive sectores de la socialdemocracia, hoy denuncian y rechazan estas tesis. En Brasil, donde la exclusión social fue y es la regla, la Tercera Vía aparece con su cara más grotesca".
Una manifestación transversal del tercerismo latinoamericano es sin duda el intento de formar una corriente político intelectual por parte de dos académicos: el mexicano Jorge G.
Castañeda y el brasileño Roberto Mangabeira. Jorge Castañeda ya desde la Utopía desarmada venía teorizando la nueva socialdemocracia latinoamericana, la socialdemocratización finalmente realizada de la región. Las líneas políticas propuestas por Castañeda en este polémico libro corresponden a la versión latinoamericana -ante litteram- de la Tercera V&iacutte;a, condimentada con las dosis de nacionalismo y de énfasis social que corresponden al caso. Castañeda, junto con Mangabeira, ha sido el promotor de una iniciativa que esclarece el carácter semi subterráneo del tercerismo en América Latina. A lo largo de una serie de reuniones los dos intelectuales lograron aglutinar una serie de políticos latinoamericanos provenientes de muy distintas corrientes: neo conservadurismo, centro democrático, nacionalismo de izquierda, neo populismo, socialismo democrático, socialdemocracia tradicional. En el prefacio del "Consenso de Buenos Aires", el manifiesto político de esta corriente, se aclara que estos personajes simplemente asistieron a las reuniones y no pueden ser considerados todos firmantes del documento, así que habrá que limitarse a constatar un interés más que una adhesión. Lo que queremos destacar aquí son los rasgos generales de las propuestas contenidas en este manifiesto así como su potencial influencia en la definición de la izquierda latinoamericana.
El "Consenso de Buenos Aires" Este documento puede ser concebido como el manifiesto del tercerismo en América Latina, aún cuando rechaza esta caracterización. De hecho el rechazo está muy mal sustentado porque, cuando en todo el documento se plantea la superación del neoliberalismo y del autoritarismo desarrollista, se afirma que no se propone "una tercera vía porque no existe una segunda", refiriéndose a la hegemonía neoliberal y a la ausencia de una alternativa, lo cual desplaza la cuestión de su sentido original. Así que, más allá de esta referencia, el planteamiento del Consenso reproduce implicitamente y reiteradamente la definición de la Tercera Vía entre el neoliberalismo y la socialdemocracia tradicional (populismo- desarrollismo en el caso latinoamericano) avanzada por Giddens.
Las afinidades van más allá y abarcan la lógica general de este manifiesto. En primer lugar el proyecto presupone una alianza política entre el centro y la izquierda que permitiera romper la alianza de centro derecha que sustentó el neoliberalismo, mientras que está completamente ausente una reflexión en términos de los contornos sociales de esta alianza, asumiendo implicitamente y fideisticamente que planteamientos razonables encontrarán la adhesión de las mayorías.
Recita el texto: La tarea del centro es darle expresión transformadora a la inconformidad de la clase media; y defender la generalización de la meritocracia en la vida social, por su parte, la misión de la izquierda consiste en confrontar la desigualdad al combatir el dualismo, mediante la profundización de la democracia.
En segundo lugar, el Consenso reproduce los mismos lugares comunes politically correct, verdades inquestionables, que caracterizan también los documentos de Blair y Giddens: reconoce la magnitud de la desigualdad y la injusticia que se vive en América Latina y reitera el compromiso social que debe acompañar cualquier proyecto de gobierno. Se asume además que, a pesar de su carácter actual, la coyuntura histórica ofrece grandes posibilidades para avanzar un proyecto transformador. En el horizonte de la transformación sesgada artificialmente al marco acotado de lo "posible en las condiciones actuales" es donde se percibe claramente el sesgo conservador de esta propuesta. Si bien los autores se declaran contra el neoliberalismo y sus excesos, se definen como defensores de la "economía de mercado" y argumentan que no se trata solamente de "humanizar el neoliberalismo" sino de avanzar un "enfoque alternativo": la "democratización de la economía de mercado". Asistimos aquí a una típica formulación del "pensamiento único", en donde se restringe la noción de neoliberalismo a sus rasgos más ásperos, superficiales y coyunturales y se asume como alternativa un simple correctivo. Sin ahondar en una polémica conceptual que es evidente y conocida, es necesario subrayar cómo de esta operación ideológica se desprendería el carácter transformador, la legitimidad y el sesgo de izquierda de esta postura política.
Por otro lado, encontramos en el Consenso de Buenos Aires la reivindicación de la Política y del papel del poder público, como "voluntad deliberada" y "capacidad de modelar el futuro". La concepción básica del documento se encuentra resumida en estos párrafos: Proponemos un desarrollo democratizador, que descanse en la reorganización y en el refinanciamiento de un Estado actuante y provisto de amplios recursos, capaz de invertir en los individuos, y de convertirse en un impulsor vigoroso y útil de la iniciativa privada, sobre todo de las pequeñas y medianas empresas; en la lucha contra el rígido y trágico dualismo entre las vanguardias y retaguardias económicas y sociales que escinde a todos nuestros países; y en una profundización de la democracia mediante reformas institucionales que favorezcan la puesta en práctica de los cambios estructurales requeridos y que generen, en el día a día de la vida cívica y social un auténtico choque libertario. (...) Tanto este último como la pobreza hoy tienen que medirse no sólo por la carencia de ingresos, sino principalmente por la falta de oportunidades básicas para el desarrollo de cada persona. (...) El mercado debe ser el principal asignador de recursos, pero corresponde al Estado crear las condiciones para que las necesidades de los más pobres puedan convertirse en demandas solventes que puedan ser procesadas por éste.
Si bien estas afirmaciones son lo suficientemente claras, es necesario subrayar una serie de postulados que se desprenden de ellas y sobre los cuales mucho se ha discutido desde posturas críticas. Además de un tono claramente economicista, se encuentra la idea de la igualdad de oportunidades que substituye la igualdad de derechos, pilar del razonamiento neoliberal más refinado, a la cual subyacen la idea de competencia, de movilidad social y de selección social a paridad de condiciones de partida. La igualdad de oportunidades se instrumentaría a partir de la educación, más allá de la cual cada ciudadano será abandonado a su destino. En segundo lugar se plantea el carácter residual de la intervención del Estado frente al papel del mercado como regulador socio-económico, como forma de compensación y garantía de gobernabilidad. En tercer lugar, como corollario del punto anterior, se sanciona el papel funcional que debe cumplir el Estado en favor del mercado.
La última frase del párrafo citado es lapidaria en cuanto a la lógica mercadocéntrica, donde, tras un lenguaje tecnocrático, se afirma que el Estado debería hacer de los pobres unos consumidores.
Siguiendo el documento, el instrumento fundamental para sustentar esta redefinición del papel del Estado y su supuesto fortalecimiento sería la fiscalidad.
Pero, para garantizar los niveles de ahorro y de acumulación, se plantea la centralidad del impuesto sobre el consumo -cuyo "sesgo regresivo puede ser compensado con creces por el efecto redistributivo del gasto social"- sobre el patrimonio no productivo, de la ampliación de la base contributiva y la lucha contra la evasión fiscal. La aplicación de estas propuestas no sólo no atañe las bases de la desigualdad sino que podría incluso ahondarlas. La preocupación por el ahorro, la creación de capital local, lleva también a festejar las reformas de los sistemas de previsión social en dirección de la formación de un "ahorro obligatorio" sin ninguna reflexión sobre sus reflejos sociales y las perspectivas para los trabajadores. El descuido de los intereses de los trabajadores se refleja también en los párrafo ligados a la cuestión de los salarios y la flexibilidad donde se mantiene un nivel tal de ambigüedad que facilmente puede leerse como un respaldo al contenimiento salarial y la flexibilización del trabajo en curso. La misma ambigüedad se refleja en el rubro dedicado a las privatizaciones, donde se ponen como únicas condiciones la transparencia, una hipotética reversibilidad o nueva creación de paraestatales y una estrategia de liberalización regulada mediante leyes antimonopólicas, en una perspectiva de auténtico libre mercado.
Por otro lado, el vacío de conceptualizaciones y de propuestas a nivel de política internacional es particularmente sensible y sintomático, aún cuando se mencionan de paso la idea de regulación del capital especulativo y el eje estratégico de una integración regional que no sea simplemente comercial sino que se funde también en la solidaridad social.
El eje conductor de la propuesta integrada en el Consenso de Buenos Aires radica en la idea de democratización. Alrededor de esta bandera se centran gran parte de las apuestas de los autores, como rasgo fuerte y definitorio del nuevo centro izquierda latinoamericano. Más allá de un uso retórico ligado a una supuesta y indefinida democratización de la economía y el mercado, la concepción de democracia que se desprende del documento no rebasa el terreno institucional y procedimental: "el fortalecimiento de la democracia pasa por innovaciones institucionales". Financiamiento público, acceso a los medios de comunicación, austeridad y transparencia en las campañas, mecanismos de rendición de cuentas, lucha contra la corrupción, vigilancia judicial contra los abusos de poder y reforma del presidencialismo son algunas de las vertientes de esta "ingeniería institucional".
Por otro lado se mencionan algunos mecanismos participativos como la revocación de mandatos y el referéndum por iniciativa ciudadana, sin darles un valor ni una importancia particular.
El "choque libertario", que es el planteamiento final del Consenso, se sustenta en una participación creciente de la ciudadanía y en el protagonismo de la sociedad civíl, entendida como un conjunto de luchas por la conquista y la defensa de derechos: La última propuesta de este programa político consiste en dar un choque libertario en la base de la vida nacional, o si se prefiere, provocar largos y continuos estallidos de la sociedad civil que les permitan a los ciudadanos desamparados de América latina conocer sus derechos y defenderlos.
Evidentemente la idea de "estallidos" choca con el reformismo y el la visión linear y armónica de progreso que se desprende del documento. La sociedad civil, en el Consenso de Buenos Aires, se presenta, con una valoración positiva, multifácetica y fragmentada, sumergida en una serie de luchas parciales, como un cuerpo sano que encuentra su momento unitario en el enfrentamiento con el poder en defensa de la libertad y la justicia, olvidando todos los conflictos que lo atraviesan y lo enfrentan. En ausencia de un análisis social que permita profundizar más allá del mito unificador y simplificador de la sociedad civil, la visión expresada por el documento reproduce el esquema neoliberal. Si el centro-izquierda tercerista reconoce el valor de las luchas ciudadanas en América Latina en contra del poder político, al mismo tiempo no se pone en ningún momento el problema de poder y de su desigual distribución al interior de la sociedad. Así no solamente se expulsa la idea de lucha de clases sino la noción misma de conflicto alrededor de la apropiación de la riqueza.
A manera de conclusión No es necesario ahondar en la crítica a las ideas vertidas en el Consenso de Buenos Aires en la medida en que evocan los argumentos que, a lo largo de más de dos décadas, se esgrimieron en contra del neoliberalismo. El tono, el vocabulario, los énfasis, las tesis y los argumentos no se diferencian de la retórica más suave y moderada que se escucha en tiempos recientes en los centros ideológicos del neoliberalismo: BM, FMI, OCDE, Davos, etc.... Lo que puede llevar a pensar que el tercerismo es la nueva versión del neoliberalismo, el instrumento de la consolidación, cuando a la derecha dura y pura tocó llevar a cabo la etapa de la ofensiva; o que existe una ola de reformas que pueden implementarse solamente bajo gobiernos "progresistas". La lectura del Consenso de Buenos Aires llevó además a reproducir los argumentos de los críticos de la Tercera Vía europea, considerada una variante del neoliberalismo, la pata izquierda de un modelo de dominación excluyente y polarizador. Lo que nos dice el Consenso es que el tercerismo encuentra sus defensores en América Latina, organiza encuentros, reúne políticos e intelectuales, redacta y hace circular documentos y manifiestos. No hay que pensar que la Tercera Vía con nombre y apellido logre tomar ciudadanía latinoamericana, pero lo que es cierto es que el tercerismo -siendo expresión y racionalización de un sentido común conservador, de la derrota pasada y la subalternidad presente de gran parte de la izquierda- encuentra en América Latina las condiciones para asentar sus postulados. Si la lista de los participantes a los encuentros promovidos por Castañeda y Mangabeira coincidiera con la adhesión al documento, mañana podrían eventualmente gobernar -además de la Alianza en Argentina, el Partido Socialista en Chile- el PT en Brasil, el FMLN en El Salvador, el PRD en México, los sandinistas en Nicaragua, la URNG en Guatemala y el Frente Amplio en Uruguay, sin que esto garantizara un avance de la izquierda. Más bien sancionaría su desdibujamiento a nivel partidario dejando para uso exclusivo de la lucha extraparlamentaria las banderas de la transformación y de la crítica radical de lo existente. Indudablemente la Tercera Vía y el Consenso de Buenos Aires plantean un problema de definición de la izquierda latinoamericana y abren, en este amplio espacio político que comprende organizaciones y sensibilidades individuales, un debate histórico a partir del cual se definirán las modalidades y los rumbos que asumirá la resistencia al neoliberalismo en el próximo siglo.
El pOdEr Y La hEgEmOnìA
Apuntes sobre la teoría marxista:
El poder y la hegemonía
Néstor Kohan
Periódico Madres de Plaza de Mayo N°6, diciembre 2003 - Rebelión
21 de diciembre del 2003
¿Cómo domina la clase dominante? Ésa es la pregunta del millón. Todos los lectores y las lectoras del periódico de las Madres saben que el capitalismo es un sistema de poder, explotación y dominación. No hay que aclarar nada. Se sufre en carne propia todos los días. Nuestra dolorosa historia nacional constituye una prueba irrefutable en ese sentido. Pero lo que resulta un tanto más complejo es descifrar el jeroglífico de las formas concretas a través de las cuales se reproduce cotidianamente el capital y se ejerce ese poder en cada coyuntura. Cuando se trata de resolver ese enigma aparecen nuestros dolores de cabeza.Que no son pocos...
El modelo político de El Manifiesto Comunista
A la hora de analizar el capitalismo, Carlos Marx, como un detective con una lupa, hizo observable y tradujo al terreno de la teoría política aquella terrible realidad que vivían y padecían los trabajadores de su época. Toda la sociedad se divide en explotadores y explotados. Toda la historia de la sociedad no es más, sentenció Marx, que la historia de la lucha de clases.
Esclavistas y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos de la gleba, burgueses y proletarios. Esa polarización clasista divide en dos el conjunto de la historia de la sociedad.
Si bien la genealogía de la lucha tiene milenios en su espalda, Marx no dudó en identificar dos gran actores de ese drama moderno: la burguesía y el proletariado.
El Estado era, según el autor de El Manifiesto, una maquinaria de guerra del capital contra el trabajo, de los opresores contra los oprimidos.
Por su simplicidad, este modelo de análisis político hizo historia y penetró en el corazón de miles y miles de militantes en todo el mundo. No había que romperse la cabeza para comprenderlo. Estaban "ellos" y estábamos "nosotros". Un polo y el otro. Blanco y negro. Claro, limpio, transparente.
El modelo político de El 18 Brumario de Luis Bonaparte
Pero cuando Marx se dispuso a analizar una sociedad puntual, como fue el caso de la Francia que había sido conmovida por el golpe de Estado de Luis Bonaparte en diciembre de 1851, tras la derrota de la insurrección de 1848, elaboró un análisis mucho más complejo. La lucha de clases marca blanco sobre negro, sí, pero viene acompañada por una variada gama de grises que en las afiebradas líneas de El Manifiesto no aparecían en primer plano.
Además de estos dos grandes personajes -la burguesía y el proletariado- Marx distingue en la formación social francesa toda una gama de segmentos sociales que también forman parte de la lucha de clases. Además, da cuenta del fraccionamiento que la burguesía sufre en medio de la lucha política. No es lo mismo, nos advierte Marx, la fracción burguesa dedicada a los negocios financieros, que la burguesía industrial. Y ninguna de estas dos fracciones es idéntica a la burguesía terrateniente. Entre los diversos fraccionamientos de las clases se tejen alianzas políticas -donde una de las fracciones dirige y arrastra al resto-. La lucha de clases, entonces, concluye Marx en El 18 Brumario, no es plana y horizontal, sino fraccionada y transversal.
En El 18 Brumario Marx nos habla también de Luis Bonaparte, un dictador que encabeza un golpe de Estado y permanece dos décadas al frente del gobierno francés. Este dictador era un personaje secundario, rodeado de lúmpenes, que gracias al liderazgo del Ejército se convierte en determinado momento de Francia en una especie de "árbitro" de los conflictos sociales. Una especie de "juez equidistante", que viene a solucionar y a moderar los conflictos. Entonces, como este personaje - que Marx detestaba - se llamaba Luis Bonaparte (sobrino de Napoleón) la tradición marxista, empezando por Marx y de ahí en adelante, convirtió en categoría teórica ese análisis político y lo transformó en el concepto de "bonapartismo".
En su análisis de Luis Bonaparte y de la situación francesa de aquel período, Marx plantea elementos fundamentales de su teoría política.
Por ejemplo, Marx sugiere que la mejor forma de dominación política de la burguesía, la más eficaz, es "la república parlamentaria". Para Marx república parlamentaria no es sinónimo de democracia, como sugiere la filosofía política del liberalismo. La república parlamentaria no garantiza "la libertad" sino que constituye una forma de dominación. A diferencia de la monarquía o de la dictadura militar (donde un solo sector de la burguesía domina) en la república parlamentaria es el conjunto de la burguesía el que ejerce su dominio a través del Estado y sus instituciones "representativas". Según Marx, la república parlamentaria licua los intereses particulares de las distintas fracciones de la burguesía, alcanzando una especie de "promedio" de todos los intereses de la clase dominante en su conjunto y, de este modo, logra una dominación política general, esto es: anónima, impersonal y burocrática.
En El 18 Brumario Marx además agrega que, cuando la situación política "se desborda" por la indisciplina y la rebelión popular, la vieja maquinaria republicana (con sus partidos, su Parlamento, sus jueces, su prensa "independiente"; en suma: con todas sus instituciones) ya no alcanza para mantener la dominación. En esos momentos de crisis aguda, los viejos partidos políticos de la burguesía ya no representan a esa clase social. Quedan como "flotando en el aire" y girando en el vacío. Entonces, emerge otro tipo de liderazgo político para representar a la clase dominante: la burguesía deja de estar representada por los liberales, los constitucionalistas o los republicanos y pasa a estar representada por el Ejército y las Fuerzas Armadas que, de este modo, se constituyen en "El Partido del Orden". El Ejército, entonces, aparece en la arena política como si...fuera a equilibrar la situación catastrófica, pero en realidad...viene a garantizar la reproducción de la dominación política de la burguesía. Argentina 1966, 1976, etc...
Lenin: teórico de la hegemonía
Durante el siglo XX diversos pensadores revolucionarios intentaron prolongar la reflexión de Marx. No con un interés puramente erudito, y menos "académico", sino apostando a la lucha política de los trabajadores. Tenían en mente lo que todo revolucionario debe tener: el poder.
Entre muchos otros, Lenin, unos de los más brillantes, por sus aportes teóricos y principalmente por su accionar político, investigó a fondo las fuentes del pensamiento de Marx sobre la dominación y el poder.
En un mismo movimiento, Lenin conjugó los dos modelos políticos que manejaba Marx, el del Manifiesto, y el del 18 Brumario. Contra lo que podría suponerse desde una mirada superficial o desprevenida, no eran contradictorios entre sí.
En El Manifiesto Marx estaba señalando a los grandes actores estructurales, a los principales contendientes de la lucha de clases contemporánea que se enfrentarían a largo plazo. En El 18 brumario estaba bajando a tierra ese planteo general. Lo estructural se conjugaba con lo coyuntural. La larga duración de la historia con el tiempo corto de la política. La estrategia con la táctica. Lo lógico con lo histórico.
Por eso Lenin pudo definir al marxismo, en tanto método, como "el análisis concreto de la situación concreta". Ese tipo de análisis presuponía conjugar lo general de una sociedad capitalista con lo particular, el género con la especie, lo común a todas las sociedades capitalistas con lo específico de cada una.
El concepto teórico al que apeló Lenin para dar cuanta de esa operación de Marx fue el de "formación económico social". Una sociedad puntual - supongamos la Francia de 1851, la Rusia de 1905 o la Argentina de 2003- tiene algo de común que comparte con todas las sociedades capitalistas. Y, al mismo tiempo, tiene algo de específico e irrepetible.
¿Cómo se produce la lucha de clases en una formación económico social? A través de alianzas entre fracciones de clases sociales. Cada alianza constituye una "fuerza social". (Cuando Lenin emplea el término de "alianza" no está pensando en una alianza meramente electoral, como la de la UCR y el FREPASO [dos partidos políticos burgueses argentinos], sino en una alianza en términos de intereses sociales y experiencias políticas). Al interior de cada fuerza social, hay un segmento de clase que dirige política y culturalmente al resto. Para poder dirigirlos, ese segmento social debe poder generalizar sus propios valores, su propia cultura, su propio programa político hacia el conjunto de la fuerza social. En definitiva, debe poder lograr que el conjunto de la fuerza social internalice y adopte como propia la estrategia, los valores y el programa político del segmento que dirige.
A todo ese complejo proceso, a través del cual se ejerce la dirección de la fuerza social en la confrontación política de la lucha de clases, Lenin lo denomina " hegemonía". La dominación política, entonces, no se ejerce únicamente con la violencia y la represión del Estado. También se logra a través de la dirección política y la consumación de la hegemonía.
Gramsci y las relaciones de poder
Apropiándose y retomando ese amplísimo bagaje de reflexiones, análisis y modelos de pensamiento político, Antonio Gramsci intentó pensar la hegemonía en sociedades capitalistas complejas. No sólo para aquellas donde la burguesía domina a través de una dictadura salvaje. Sino también para aquellas otras donde los segmentos hegemónicos de las clases dominantes apelan a la forma más eficaz de dominación política: la república parlamentaria (que, insistimos, no es sinónimo de "democracia", a pesar de los que nos dicen los medios de comunicación del sistema).
El principal objeto de reflexión que quitó el sueño a Gramsci, desde su juventud hasta su madurez, es el problema del poder. Al analizar el problema del poder Gramsci realizó una de las grandes innovaciones en la teoría y la filosofía política del siglo XX. Más de cuatro décadas antes de que Michel Foucault formulara su conocida -y celebrada académicamente- tesis según la cual el poder no reside en el aparato de Estado, no es una cosa sino que son relaciones, Antonio Gramsci -con menor reconocimiento académico- había llegado a una conclusión análoga.
El italiano, retomando las reflexiones de Lenin sobre las condiciones de una "situación revolucionaria", redactó uno de los pasajes fundamentales de los Cuadernos de la cárcel (Cuaderno N°13, 1932-1934): "Análisis de situación y relaciones de fuerza".
Allí Gramsci separa amarras del marxismo catastrofista según el cual de la crisis económica del capitalismo surgiría como por arte de magia la revolución socialista. El capitalismo jamás se derrumba solo, piensa Gramsci. ¡Hay que derrocarlo! Para eso hace falta un sujeto organizado que intervenga, que sea activo, que no espere pasivamente la crisis como quien espera que caiga una fruta madura de un árbol. ¿ Cómo puede intervenir el sujeto? Políticamente. Pero la intervención política no se realiza "en el aire", sino a partir de determinadas relaciones de poder y de fuerzas porque el poder no es una cosa sino que son relaciones.
La modificación de las relaciones de fuerza debe partir de una situación "económica objetiva" pero jamás de detiene allí. Si no se logra pasar al plano político general donde se trasciende la inmediatez económica corporativa -pasaje que Gramsci denomina "catarsis"- todo intento revolucionario va al fracaso. Esa fue la principal enseñanza que Gramsci extrajo de la derrota de los consejos obreros de Turín en 1920. ¿Nos servirá para pensar la actual crisis argentina y el desarrollo posterior al 19 y 20 de diciembre?
Gramsci y la hegemonía
Es entonces en esa especificidad política donde se plantea el problema de lograr la hegemonía, otro de los hilos rojos de continuidad en su obra. Al reflexionar sobre la hegemonía Gramsci advierte que la homogeneidad de la conciencia propia y la disgregación del enemigo se realiza precisamente en el terreno de la batalla cultural. ¡ He allí su increíble actualidad para operar en las condiciones abiertas por el capitalismo tardío!. Él no se adentra en la reflexión sobre la cultura para intentar legitimar la gobernabilidad consensuada del capitalismo sino para derrocarlo.
¿Qué es pues la hegemonía para Gramsci? No es un sistema formal cerrado, absolutamente homogéneo y articulado (estos sistemas nunca se dan en la realidad práctica, sólo en el papel, por eso son tan cómodos, fáciles, abstractos y disecados, pero nunca explican qué sucede en una sociedad particular determinada). La hegemonía, por el contrario, es un proceso que expresa la conciencia y los valores organizados prácticamente por significados específicos y dominantes en un proceso social vivido de manera contradictoria, incompleta y hasta muchas veces difusa. En una palabra, la hegemonía de un grupo social equivale a la cultura que ese grupo logró generalizar para otros segmentos sociales. La hegemonía es idéntica a la cultura pero es algo más que la cultura porque además incluye necesariamente una distribución específica de poder, jerarquía y de influencia. Como dirección política y cultural sobre los segmentos sociales "aliados" influidos por ella, la hegemonía también presupone violencia y coerción sobre los enemigos. No sólo es consenso (como habitualmente se piensa en una trivialización socialdemócrata del pensamiento de Gramsci). Por último, la hegemonía nunca se acepta de forma pasiva, está sujeta a la lucha, a la confrontación, a toda una serie de "tironeos". Por eso quien la ejerce debe todo el tiempo renovarla, recrearla, defenderla y modificarla, intentando neutralizar a su adversario incorporando sus reclamos pero desgajados de toda su peligrosidad.
Si la hegemonía no es entonces un sistema formal cerrado sus articulaciones internas son elásticas y dejan la posibilidad de operar sobre él desde otro lado, desde la crítica al sistema, desde la contrahegemonía (a la que permanentemente la hegemonía debe contrarrestrar). Si en cambio fuera absolutamente determinante - excluyendo toda contradicción y toda tensión- sería impensable cualquier cambio en la sociedad.
Entonces, al reflexionar analíticamente sobre las relaciones de poder y de fuerzas que caracterizan a una situación, Gramsci parte de una relación "económica objetiva", para pasar luego a la dimensión específicamente política y cultural donde se construye la hegemonía.
La conclusión a la que llega Gramsci en los Cuadernos de la cárcel, visualizando las relaciones de fuerzas en su conjunto, es la siguiente: "Se puede decir por lo tanto que todos estos elementos son la manifestación concreta de las fluctuaciones de coyuntura del conjunto de las relaciones sociales de fuerza, en cuyo terreno tiene lugar el paso de éstas a relaciones política de fuerza para culminar en la relación militar decisiva".
Por lo tanto en el pensamiento de Gramsci "economía", "política-cultura" y "guerra" son tres momentos internos de una misma totalidad social. No se pueden escindir. Son grados y niveles diversos de una misma relación de poder que puede resolverse tanto en un sentido reaccionario (manteniendo el actual tipo de sociedad) o en un sentido progresivo, mediante una revolución.
Ni siquiera los especialistas, a pesar de ser grandes conocedores de la obra del italiano, advirtieron las consecuencias que se deducían de esta concepción del poder y la política. Al separar tajantemente entre la cristalización económica por un lado - llamándola "estructura"- y la institucionalización política por el otro -llamándola "superestructura"- no se dieron cuenta que al concebir al poder en términos relacionales se podían resolver gran parte de las aporías que había dejado sin respuesta el marxismo "ortodoxo". Fundamentalmente en lo que se refiere a la lectura de El Capital de Carlos Marx.
El enemigo toma la iniciativa: la revolución pasiva
Desde Marx y Engels hasta Lenin, Trotsky y Mao, desde Mariátegui hasta el Che Guevara y Fidel, gran parte de las reflexiones de los marxistas sobre la lucha de clases han girado en torno a la necesidad de asumir la iniciativa política por parte de los trabajadores y el pueblo.
Pero ¿qué sucede cuando la iniciativa la toman nuestros enemigos ? ¿Qué hacer cuando los segmentos hegemónicos de la burguesía intentan, con medidas "progresistas", ponerse a la cabeza de los cambios para desarmar, dividir y neutralizar a los mas intransigentes y radicales?
Para pensar esos momentos difíciles, que tanto se asemejan a la situación que actualmente vive la Argentina [diciembre de 2003], Gramsci elaboró un categoría: la "revolución pasiva". La tomó de historiadores italianos, pero le dio otro significado.
La revolución pasiva es para Gramsci una "revolución-restauración", o sea una transformación desde arriba por la cual los poderosos modifican lentamente las relaciones de fuerza para neutralizar a sus enemigos de abajo.
Mediante la revolución pasiva los segmentos políticamente hegemónicos de la clase dominante y dirigente intentan meterse "en el bolsillo" (la expresión es de Gramsci) a sus adversarios y opositores políticos incorporando parte de sus reclamos, pero despojados de todo peligro revolucionario.
¿Cómo enfrentar esa iniciativa? ¿De qué manera podemos descentrar esa estrategia burguesa? La respuesta no está en un libro. La tiene que dar el movimiento popular.
Resulta relativamente fácil identificar a nuestros enemigos cuando ellos adoptan un programa político de choque o represión (pensemos en Videla o Menem...). Pero el asunto se complica cuando los sectores de poder aplican medidas "progresistas". En esos momentos, navegar en el tormentoso océano de la lucha de clases se vuelve más complejo y delicado...
* Coordinador del Seminario EL CAPITAL y la Cátedra de Formación Política Ernesto Che Guevara de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo
El poder y la hegemonía
Néstor Kohan
Periódico Madres de Plaza de Mayo N°6, diciembre 2003 - Rebelión
21 de diciembre del 2003
¿Cómo domina la clase dominante? Ésa es la pregunta del millón. Todos los lectores y las lectoras del periódico de las Madres saben que el capitalismo es un sistema de poder, explotación y dominación. No hay que aclarar nada. Se sufre en carne propia todos los días. Nuestra dolorosa historia nacional constituye una prueba irrefutable en ese sentido. Pero lo que resulta un tanto más complejo es descifrar el jeroglífico de las formas concretas a través de las cuales se reproduce cotidianamente el capital y se ejerce ese poder en cada coyuntura. Cuando se trata de resolver ese enigma aparecen nuestros dolores de cabeza.Que no son pocos...
El modelo político de El Manifiesto Comunista
A la hora de analizar el capitalismo, Carlos Marx, como un detective con una lupa, hizo observable y tradujo al terreno de la teoría política aquella terrible realidad que vivían y padecían los trabajadores de su época. Toda la sociedad se divide en explotadores y explotados. Toda la historia de la sociedad no es más, sentenció Marx, que la historia de la lucha de clases.
Esclavistas y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos de la gleba, burgueses y proletarios. Esa polarización clasista divide en dos el conjunto de la historia de la sociedad.
Si bien la genealogía de la lucha tiene milenios en su espalda, Marx no dudó en identificar dos gran actores de ese drama moderno: la burguesía y el proletariado.
El Estado era, según el autor de El Manifiesto, una maquinaria de guerra del capital contra el trabajo, de los opresores contra los oprimidos.
Por su simplicidad, este modelo de análisis político hizo historia y penetró en el corazón de miles y miles de militantes en todo el mundo. No había que romperse la cabeza para comprenderlo. Estaban "ellos" y estábamos "nosotros". Un polo y el otro. Blanco y negro. Claro, limpio, transparente.
El modelo político de El 18 Brumario de Luis Bonaparte
Pero cuando Marx se dispuso a analizar una sociedad puntual, como fue el caso de la Francia que había sido conmovida por el golpe de Estado de Luis Bonaparte en diciembre de 1851, tras la derrota de la insurrección de 1848, elaboró un análisis mucho más complejo. La lucha de clases marca blanco sobre negro, sí, pero viene acompañada por una variada gama de grises que en las afiebradas líneas de El Manifiesto no aparecían en primer plano.
Además de estos dos grandes personajes -la burguesía y el proletariado- Marx distingue en la formación social francesa toda una gama de segmentos sociales que también forman parte de la lucha de clases. Además, da cuenta del fraccionamiento que la burguesía sufre en medio de la lucha política. No es lo mismo, nos advierte Marx, la fracción burguesa dedicada a los negocios financieros, que la burguesía industrial. Y ninguna de estas dos fracciones es idéntica a la burguesía terrateniente. Entre los diversos fraccionamientos de las clases se tejen alianzas políticas -donde una de las fracciones dirige y arrastra al resto-. La lucha de clases, entonces, concluye Marx en El 18 Brumario, no es plana y horizontal, sino fraccionada y transversal.
En El 18 Brumario Marx nos habla también de Luis Bonaparte, un dictador que encabeza un golpe de Estado y permanece dos décadas al frente del gobierno francés. Este dictador era un personaje secundario, rodeado de lúmpenes, que gracias al liderazgo del Ejército se convierte en determinado momento de Francia en una especie de "árbitro" de los conflictos sociales. Una especie de "juez equidistante", que viene a solucionar y a moderar los conflictos. Entonces, como este personaje - que Marx detestaba - se llamaba Luis Bonaparte (sobrino de Napoleón) la tradición marxista, empezando por Marx y de ahí en adelante, convirtió en categoría teórica ese análisis político y lo transformó en el concepto de "bonapartismo".
En su análisis de Luis Bonaparte y de la situación francesa de aquel período, Marx plantea elementos fundamentales de su teoría política.
Por ejemplo, Marx sugiere que la mejor forma de dominación política de la burguesía, la más eficaz, es "la república parlamentaria". Para Marx república parlamentaria no es sinónimo de democracia, como sugiere la filosofía política del liberalismo. La república parlamentaria no garantiza "la libertad" sino que constituye una forma de dominación. A diferencia de la monarquía o de la dictadura militar (donde un solo sector de la burguesía domina) en la república parlamentaria es el conjunto de la burguesía el que ejerce su dominio a través del Estado y sus instituciones "representativas". Según Marx, la república parlamentaria licua los intereses particulares de las distintas fracciones de la burguesía, alcanzando una especie de "promedio" de todos los intereses de la clase dominante en su conjunto y, de este modo, logra una dominación política general, esto es: anónima, impersonal y burocrática.
En El 18 Brumario Marx además agrega que, cuando la situación política "se desborda" por la indisciplina y la rebelión popular, la vieja maquinaria republicana (con sus partidos, su Parlamento, sus jueces, su prensa "independiente"; en suma: con todas sus instituciones) ya no alcanza para mantener la dominación. En esos momentos de crisis aguda, los viejos partidos políticos de la burguesía ya no representan a esa clase social. Quedan como "flotando en el aire" y girando en el vacío. Entonces, emerge otro tipo de liderazgo político para representar a la clase dominante: la burguesía deja de estar representada por los liberales, los constitucionalistas o los republicanos y pasa a estar representada por el Ejército y las Fuerzas Armadas que, de este modo, se constituyen en "El Partido del Orden". El Ejército, entonces, aparece en la arena política como si...fuera a equilibrar la situación catastrófica, pero en realidad...viene a garantizar la reproducción de la dominación política de la burguesía. Argentina 1966, 1976, etc...
Lenin: teórico de la hegemonía
Durante el siglo XX diversos pensadores revolucionarios intentaron prolongar la reflexión de Marx. No con un interés puramente erudito, y menos "académico", sino apostando a la lucha política de los trabajadores. Tenían en mente lo que todo revolucionario debe tener: el poder.
Entre muchos otros, Lenin, unos de los más brillantes, por sus aportes teóricos y principalmente por su accionar político, investigó a fondo las fuentes del pensamiento de Marx sobre la dominación y el poder.
En un mismo movimiento, Lenin conjugó los dos modelos políticos que manejaba Marx, el del Manifiesto, y el del 18 Brumario. Contra lo que podría suponerse desde una mirada superficial o desprevenida, no eran contradictorios entre sí.
En El Manifiesto Marx estaba señalando a los grandes actores estructurales, a los principales contendientes de la lucha de clases contemporánea que se enfrentarían a largo plazo. En El 18 brumario estaba bajando a tierra ese planteo general. Lo estructural se conjugaba con lo coyuntural. La larga duración de la historia con el tiempo corto de la política. La estrategia con la táctica. Lo lógico con lo histórico.
Por eso Lenin pudo definir al marxismo, en tanto método, como "el análisis concreto de la situación concreta". Ese tipo de análisis presuponía conjugar lo general de una sociedad capitalista con lo particular, el género con la especie, lo común a todas las sociedades capitalistas con lo específico de cada una.
El concepto teórico al que apeló Lenin para dar cuanta de esa operación de Marx fue el de "formación económico social". Una sociedad puntual - supongamos la Francia de 1851, la Rusia de 1905 o la Argentina de 2003- tiene algo de común que comparte con todas las sociedades capitalistas. Y, al mismo tiempo, tiene algo de específico e irrepetible.
¿Cómo se produce la lucha de clases en una formación económico social? A través de alianzas entre fracciones de clases sociales. Cada alianza constituye una "fuerza social". (Cuando Lenin emplea el término de "alianza" no está pensando en una alianza meramente electoral, como la de la UCR y el FREPASO [dos partidos políticos burgueses argentinos], sino en una alianza en términos de intereses sociales y experiencias políticas). Al interior de cada fuerza social, hay un segmento de clase que dirige política y culturalmente al resto. Para poder dirigirlos, ese segmento social debe poder generalizar sus propios valores, su propia cultura, su propio programa político hacia el conjunto de la fuerza social. En definitiva, debe poder lograr que el conjunto de la fuerza social internalice y adopte como propia la estrategia, los valores y el programa político del segmento que dirige.
A todo ese complejo proceso, a través del cual se ejerce la dirección de la fuerza social en la confrontación política de la lucha de clases, Lenin lo denomina " hegemonía". La dominación política, entonces, no se ejerce únicamente con la violencia y la represión del Estado. También se logra a través de la dirección política y la consumación de la hegemonía.
Gramsci y las relaciones de poder
Apropiándose y retomando ese amplísimo bagaje de reflexiones, análisis y modelos de pensamiento político, Antonio Gramsci intentó pensar la hegemonía en sociedades capitalistas complejas. No sólo para aquellas donde la burguesía domina a través de una dictadura salvaje. Sino también para aquellas otras donde los segmentos hegemónicos de las clases dominantes apelan a la forma más eficaz de dominación política: la república parlamentaria (que, insistimos, no es sinónimo de "democracia", a pesar de los que nos dicen los medios de comunicación del sistema).
El principal objeto de reflexión que quitó el sueño a Gramsci, desde su juventud hasta su madurez, es el problema del poder. Al analizar el problema del poder Gramsci realizó una de las grandes innovaciones en la teoría y la filosofía política del siglo XX. Más de cuatro décadas antes de que Michel Foucault formulara su conocida -y celebrada académicamente- tesis según la cual el poder no reside en el aparato de Estado, no es una cosa sino que son relaciones, Antonio Gramsci -con menor reconocimiento académico- había llegado a una conclusión análoga.
El italiano, retomando las reflexiones de Lenin sobre las condiciones de una "situación revolucionaria", redactó uno de los pasajes fundamentales de los Cuadernos de la cárcel (Cuaderno N°13, 1932-1934): "Análisis de situación y relaciones de fuerza".
Allí Gramsci separa amarras del marxismo catastrofista según el cual de la crisis económica del capitalismo surgiría como por arte de magia la revolución socialista. El capitalismo jamás se derrumba solo, piensa Gramsci. ¡Hay que derrocarlo! Para eso hace falta un sujeto organizado que intervenga, que sea activo, que no espere pasivamente la crisis como quien espera que caiga una fruta madura de un árbol. ¿ Cómo puede intervenir el sujeto? Políticamente. Pero la intervención política no se realiza "en el aire", sino a partir de determinadas relaciones de poder y de fuerzas porque el poder no es una cosa sino que son relaciones.
La modificación de las relaciones de fuerza debe partir de una situación "económica objetiva" pero jamás de detiene allí. Si no se logra pasar al plano político general donde se trasciende la inmediatez económica corporativa -pasaje que Gramsci denomina "catarsis"- todo intento revolucionario va al fracaso. Esa fue la principal enseñanza que Gramsci extrajo de la derrota de los consejos obreros de Turín en 1920. ¿Nos servirá para pensar la actual crisis argentina y el desarrollo posterior al 19 y 20 de diciembre?
Gramsci y la hegemonía
Es entonces en esa especificidad política donde se plantea el problema de lograr la hegemonía, otro de los hilos rojos de continuidad en su obra. Al reflexionar sobre la hegemonía Gramsci advierte que la homogeneidad de la conciencia propia y la disgregación del enemigo se realiza precisamente en el terreno de la batalla cultural. ¡ He allí su increíble actualidad para operar en las condiciones abiertas por el capitalismo tardío!. Él no se adentra en la reflexión sobre la cultura para intentar legitimar la gobernabilidad consensuada del capitalismo sino para derrocarlo.
¿Qué es pues la hegemonía para Gramsci? No es un sistema formal cerrado, absolutamente homogéneo y articulado (estos sistemas nunca se dan en la realidad práctica, sólo en el papel, por eso son tan cómodos, fáciles, abstractos y disecados, pero nunca explican qué sucede en una sociedad particular determinada). La hegemonía, por el contrario, es un proceso que expresa la conciencia y los valores organizados prácticamente por significados específicos y dominantes en un proceso social vivido de manera contradictoria, incompleta y hasta muchas veces difusa. En una palabra, la hegemonía de un grupo social equivale a la cultura que ese grupo logró generalizar para otros segmentos sociales. La hegemonía es idéntica a la cultura pero es algo más que la cultura porque además incluye necesariamente una distribución específica de poder, jerarquía y de influencia. Como dirección política y cultural sobre los segmentos sociales "aliados" influidos por ella, la hegemonía también presupone violencia y coerción sobre los enemigos. No sólo es consenso (como habitualmente se piensa en una trivialización socialdemócrata del pensamiento de Gramsci). Por último, la hegemonía nunca se acepta de forma pasiva, está sujeta a la lucha, a la confrontación, a toda una serie de "tironeos". Por eso quien la ejerce debe todo el tiempo renovarla, recrearla, defenderla y modificarla, intentando neutralizar a su adversario incorporando sus reclamos pero desgajados de toda su peligrosidad.
Si la hegemonía no es entonces un sistema formal cerrado sus articulaciones internas son elásticas y dejan la posibilidad de operar sobre él desde otro lado, desde la crítica al sistema, desde la contrahegemonía (a la que permanentemente la hegemonía debe contrarrestrar). Si en cambio fuera absolutamente determinante - excluyendo toda contradicción y toda tensión- sería impensable cualquier cambio en la sociedad.
Entonces, al reflexionar analíticamente sobre las relaciones de poder y de fuerzas que caracterizan a una situación, Gramsci parte de una relación "económica objetiva", para pasar luego a la dimensión específicamente política y cultural donde se construye la hegemonía.
La conclusión a la que llega Gramsci en los Cuadernos de la cárcel, visualizando las relaciones de fuerzas en su conjunto, es la siguiente: "Se puede decir por lo tanto que todos estos elementos son la manifestación concreta de las fluctuaciones de coyuntura del conjunto de las relaciones sociales de fuerza, en cuyo terreno tiene lugar el paso de éstas a relaciones política de fuerza para culminar en la relación militar decisiva".
Por lo tanto en el pensamiento de Gramsci "economía", "política-cultura" y "guerra" son tres momentos internos de una misma totalidad social. No se pueden escindir. Son grados y niveles diversos de una misma relación de poder que puede resolverse tanto en un sentido reaccionario (manteniendo el actual tipo de sociedad) o en un sentido progresivo, mediante una revolución.
Ni siquiera los especialistas, a pesar de ser grandes conocedores de la obra del italiano, advirtieron las consecuencias que se deducían de esta concepción del poder y la política. Al separar tajantemente entre la cristalización económica por un lado - llamándola "estructura"- y la institucionalización política por el otro -llamándola "superestructura"- no se dieron cuenta que al concebir al poder en términos relacionales se podían resolver gran parte de las aporías que había dejado sin respuesta el marxismo "ortodoxo". Fundamentalmente en lo que se refiere a la lectura de El Capital de Carlos Marx.
El enemigo toma la iniciativa: la revolución pasiva
Desde Marx y Engels hasta Lenin, Trotsky y Mao, desde Mariátegui hasta el Che Guevara y Fidel, gran parte de las reflexiones de los marxistas sobre la lucha de clases han girado en torno a la necesidad de asumir la iniciativa política por parte de los trabajadores y el pueblo.
Pero ¿qué sucede cuando la iniciativa la toman nuestros enemigos ? ¿Qué hacer cuando los segmentos hegemónicos de la burguesía intentan, con medidas "progresistas", ponerse a la cabeza de los cambios para desarmar, dividir y neutralizar a los mas intransigentes y radicales?
Para pensar esos momentos difíciles, que tanto se asemejan a la situación que actualmente vive la Argentina [diciembre de 2003], Gramsci elaboró un categoría: la "revolución pasiva". La tomó de historiadores italianos, pero le dio otro significado.
La revolución pasiva es para Gramsci una "revolución-restauración", o sea una transformación desde arriba por la cual los poderosos modifican lentamente las relaciones de fuerza para neutralizar a sus enemigos de abajo.
Mediante la revolución pasiva los segmentos políticamente hegemónicos de la clase dominante y dirigente intentan meterse "en el bolsillo" (la expresión es de Gramsci) a sus adversarios y opositores políticos incorporando parte de sus reclamos, pero despojados de todo peligro revolucionario.
¿Cómo enfrentar esa iniciativa? ¿De qué manera podemos descentrar esa estrategia burguesa? La respuesta no está en un libro. La tiene que dar el movimiento popular.
Resulta relativamente fácil identificar a nuestros enemigos cuando ellos adoptan un programa político de choque o represión (pensemos en Videla o Menem...). Pero el asunto se complica cuando los sectores de poder aplican medidas "progresistas". En esos momentos, navegar en el tormentoso océano de la lucha de clases se vuelve más complejo y delicado...
* Coordinador del Seminario EL CAPITAL y la Cátedra de Formación Política Ernesto Che Guevara de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo
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